Si en el PSOE se daba como muy probable una crisis de Gobierno tras el verano, el hecho de que Zapatero haya reducido sus vacaciones a la mínima expresión ha hecho saltar las alarmas. Y más cuando desde su entorno se asegura que más que a trabajar, el presidente pretende dedicar ese tiempo a meditar sobre cuestiones trascendentes. En esa situación, los ministros y los posibles aspirantes a una cartera tendrán el móvil conectado durante todas sus vacaciones. A Zapatero le gusta preparar con tiempo y rodeado del menor número de asesores los cambios en su Ejecutivo. Y los períodos vacacionales son idóneos para ello. La última crisis de Gobierno tuvo lugar inmediatamente antes de la Semana Santa del 2009, porque una filtración obligó al presidente a adelantar unos cambios que pensaba pulir con calma en ese período de descanso.
Respecto al sentido de los relevos, se manejan dos hipótesis. Una, que mantenga la confianza en todo el equipo económico, acaso con un reforzamiento de Sebastián en ese área, como señal de calma y normalidad ante los mercados. Y que los cambios se centren en añadir peso político al Ejecutivo con figuras más conocidas y de mayor liderazgo en el PSOE.
La segunda hipótesis es la contraria e implicaría la salida de Elena Salgado y de todo su equipo para dejar paso en Economía a una figura más técnica y menos política que se encargue de ejecutar la parte más dura del nuevo ajuste en el gasto.