Rajoy castiga la rebeldía de Costa suspendiéndolo de militancia

M. Iglesias / S. Ortigueira

ESPAÑA

El presidente popular frena la pretensión de Camps de incluir en su Gobierno a su anterior número dos

30 oct 2009 . Actualizado a las 12:15 h.

Hasta aquí hemos llegado. Mariano Rajoy dio un inusual golpe de autoridad con medidas disciplinarias. Echó a Ricardo Costa del partido y anunció que llamará a capítulo al vicealcalde de Madrid. Rajoy adelantó que el próximo martes, ante el comité ejecutivo, hablará de la lealtad y también de la corrupción que reconoció que afecta al PP por el caso Gürtel. En un discurso ante la junta directiva del partido en Murcia, arrancó aplausos cuando abominó de la corrupción y anunció que «si tengo la convicción de que alguien ha hecho algo que no debe, esa persona no puede pertenecer al PP».

Los militantes están hartos de las broncas internas, ven con dolor, preocupación y desconcierto lo que está ocurriendo en el partido y son víctimas de la desmoralización, dijo el presidente de Castilla y León en una desesperada llamada de atención. Horas después, Mariano Rajoy demostró la identidad de sus sentimientos con el hartazgo de su militancia y adoptó medidas contundentes. El comité nacional de Derechos y Garantías suspendió de militancia al ex secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa, y citó para el próximo miércoles al vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, por sus explosivas declaraciones contra Esperanza Aguirre.

El PP justificó la suspensión cautelar de militancia a Costa «por su actitud», en referencia a la recalcitrante insistencia del dirigente de Castellón en exhibir su condición de secretario general frente a las pretensiones de la dirección nacional empeñada en desmentirle. En la comunicación del comité de Derechos y Garantías al dirigente valenciano -que se enteró de su expulsión por los medios de comunicación- se le acusa de «haber incumplido las directrices de los órganos de dirección del partido» y haberse «arrogado una representación que no le corresponde».

Costa no quiso acatar las directrices de sus superiores en Madrid y tampoco atendió los consejos de quienes le recomendaban que no volviera a su escaño en las Cortes valencianas En clara rebeldía, Costa fue ayer al parlamento autonómico y volvió a reivindicar en público su condición de secretario general. Hasta tres veces se reafirmó como secretario general de los populares valencianos un sonriente Ricardo Costa, que ocupó su nuevo escaño en la última bancada de las filas populares de la cámara. En un receso de la sesión declaró que «ha aportado la documentación sobre sus bienes» y otra información remitida al comité de Garantías e instó a sus miembros a que «si tienen dudas» tomen las medidas oportunas o, en caso contrario, ratifiquen su gestión y pongan en valor su honradez.

El desafío resultó la disculpa adecuada para su expulsión temporal del partido que se conoció apenas un par de horas después de esta exhibición del político valenciano. Pero la medida también responde a acontecimientos anteriores que, según distintas fuentes del PP en Madrid y Valencia, se produjeron la víspera. El presidente de la Generalitat comunicó a Rajoy su intención de remodelar su gabinete y su pretensión de incluir en el Gobierno a Ricardo Costa. La dirección nacional cree que ha puesto freno a los planes de Camps con la suspensión de Costa y, de paso, también a la insolencia del dirigente defenestrado.

Fuentes cercanas al ex secretario general de los populares valencianos aseguran que el dirigente rebelde ya le había anunciado a Rajoy que solo firmaría la paz con una condición: que la dirección nacional difundiera un comunicado acreditando su honradez y su buena gestión al frente del partido.

Un solo líder

Y mientras, José María Aznar, aunque sin citar de forma explícita la situación actual de su partido, afirmó rotundo en una conferencia en Barcelona que para preservar la unidad de una formación política se requiere «un partido, y no varios, un proyecto, y no varios, y si es posible un líder, no varios».