El Gobierno ignora el referéndum independentista de Arenys de Munt

Colpisa

ESPAÑA

Rajoy exige a Zapatero que no mire para otro lado y diga si está conforme con la consulta.

14 sep 2009 . Actualizado a las 21:38 h.

El Gobierno minimizó el referéndum independentista celebrado este domingo en la localidad barcelonesa de Arenys de Munt. Para La Moncloa, la consulta no tiene efectos jurídicos y, por tanto, es como si no se hubiera celebrado. Mariano Rajoy, en cambio, consideró muy preocupante su celebración y exigió a José Luis Rodríguez Zapatero que no guarde silencio ni «mire hacia otro lado» como si nada hubiera ocurrido. En Cataluña, entretanto, diversas entidades soberanistas, espoleadas por el éxito de Arenys de Munt, pretenden celebrar otro referendo simultáneo en 60 municipios el 6 de diciembre, fecha en que se conmemora la aprobación de la Constitución.

La vicepresidente y portavoz del Gobierno marcó la línea de respuesta a seguir y reclamó «no alimentar polémicas artificiales» con la consulta soberanista. María Teresa Fernández de la Vega afirmó desde Estraburgo que la votación celebrada este domingo tiene «valor jurídico, cero; vinculación legal, cero; consecuencias legales, cero» y, por tanto, no hay nada más que hablar. El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, se ciñó al guión y evitó comentar la consulta porque no tuvo «carácter oficial».

Tampoco el titular de Justicia, Francisco Caamaño, entró en valoraciones de lo que no fue más que «una manifestación hecha por algunas personas al margen de la legalidad». En consecuencia, «no merece ninguna valoración».

Los ministros de Fomento y Defensa, en cambio, sí que opinaron.

José Blanco dijo que fue «un despropósito» perpetrado al margen de la ley, detalle que hace muy llamativo y «chocante» que CiU lo apoyase. Carme Chacón también incidió en la postura de la federación catalanista porque es «un contrasentido» que en Madrid ande «beso por aquí, beso por allí» con el PP, mientras que en Cataluña se alinea «un día sí y otro también» con «el independentismo, el extremismo y el radicalismo».

Si el Gobierno optó por quitar trascendencia a la consulta, el PP no lo hizo, es más, vio muy preocupante el paso dado en Arenys de Munt con el respaldo mayoritario de las fuerzas políticas catalanas. Mariano Rajoy señaló ante la Junta Directiva Nacional su partido que «es impresionante» que ante un desafío semejante el presidente del Gobierno «calle y mire hacia otro lado». Rodríguez Zapatero, exigió, tiene que «hablar de este asunto y no echar balones fuera».

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, a diferencia de su líder, también quitó relevancia a la consulta porque su resultado no va a ir a ningún sitio pues «la soberanía reside en el pueblo español en su conjunto» y no se puede trocear.

Además, apreció un tufo fascistoide en la votación. «Esos referendos del 96%, donde se apedrea a los que están en contra, me levantan el estómago y me recuerdan a los países totalitarios», comentó en RNE. La dirigente popular se refería a la agresión sufrida por un automóvil en el que viajaban unos falangistas que habían celebrado una concentración legal Arenys de Munt. En cambio, Manuel Fraga, presidente fundador del PP, tachó de «absolutamente lamentable» el referendo independentista.

Contagio

Entre tanto en Cataluña, la consulta amenaza con extenderse como un reguero de pólvora y contagiarse a otras localidades. Un día después de la aplastante victoria del sí en la consulta sobre la independencia de Cataluña, hubo 2.658 votos a favor y 61 en contra, hasta 60 municipios mostraron su interés por seguir los pasos de la ya conocida como capital catalana del independentismo. Entidades soberanistas buscan fecha para realizar un 'macroreferéndum' simultáneo y el 6 de diciembre, día de la Constitución, se perfila como la más probable.

Los promotores de la consulta señalaron este lunes que la respuesta ciudadana, 41% de participación, superó sus expectativas y que lo del domingo fue «un primer paso de un movimiento nacional hacia la independencia». «El objetivo de las consultas populares es presionar a los partidos para que vean que hay una realidad y que hay que darle salida, porque actualmente ningún partido está dando salidas adecuadas», afirmó el portavoz de la entidad organizadora del referéndum (Moviment Arenyenc per l'Autodeterminació), Josep Manel Ximenis.

El alcalde de Arenys de Munt, Carles Móra, reclamó, por su parte, que las consultas soberanistas sean vinculantes. Después de que el 96% de la población del Maresme votase sí a la independencia, Mora pidió a los «políticos que tengan más en cuenta al pueblo». «Nuestros parlamentarios deben recoger esta manifestación del pueblo para comenzar a situarla en otro marco legal», afirmó.

Mientras, los partidos analizaron este lunes los resultados de la votación y, sobre todo, recapacitaron sobre el efecto dominó que ya se está produciendo en otras localidades. Esquerra Republicana dará apoyo a nuevos referendos; CiU señaló que los respetará, pero no los promoverá; en tanto que el PSC e ICV aseguraron que la vía a seguir es la que marca el Estatut.

Los socialistas, para no erosionar más aún su relación con los republicanos, cargaron las tintas contra CiU, a la que acusaron de radicalizar sus posiciones y abrazarse al independentismo.

Esquerra, en cambio, no tuvo en cuenta la relación con el PSC en el Gobierno de la Generalitat y fue muy duro con los socialistas.

«Desde hace muchos años hemos oído la canción de que en ausencia de violencia todo es posible, pero ahora el Gobierno se muestra nervioso porque el independentismo catalán no utilice la violencia, sino la democracia, para defender sus aspiraciones», aseguró el presidente de Esquerra, Joan Puigcercós.