La policía cree que ETA colocó las bombas días antes de su detonación

Alfonso Torices

ESPAÑA

Los expertos afirman que será prácticamente imposible determinar con exactitud cuándo fueron instaladas

11 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La policía cree que una de las bombas que el domingo destrozó el bar Nica, en Palma de Mallorca, fue, como las otras tres, consecuencia de un artefacto explosivo colocado por ETA, según indicaron fuentes de la lucha antiterrorista, aunque al cierre de esta edición no existía aún una confirmación oficial del Ministerio del Interior.

La explosión, en un principio atribuida por los bomberos a una concentración de metano o a un fallo en los aparatos de aire acondicionado del local, fue por tanto la primera de la cadena de bombas de baja potencia que la banda terrorista hizo estallar en la capital balear entre las 12 y las 18 horas del domingo, que afectaron a otros dos restaurantes y a un centro comercial. La secuencia de atentados volvió a sumir Mallorca en la alerta antiterrorista cuando aún no había superado el drama vivido el pasado 30 de julio, día que fueron asesinados los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá.

Análisis de los escombros

La autoría de las explosiones no se confirmará hasta que la Policía Científica termine los análisis de los escombros que inició ayer en el lugar de la cuarta deflagración, pero lo que ya tienen claro los expertos de la policía es que lo ocurrido en los aseos del bar Nica, ubicado en la avenida Conde de Sallent, en el centro de Palma, no fue accidental.

La confirmación de este cuarto atentado permitirá establecer que una terrorista ocultó las cuatro bombas en los falsos techos de los aseos femeninos de los establecimientos al menos dos días antes de que estallasen, ya que la cafetería permaneció cerrada al público desde las cuatro de la tarde del viernes, según desveló su propietario.

El dato confirma la hipótesis de que los artefactos fueron colocados días antes de la explosión y que su detonación la activó el temporizador conectado a cada bomba, que permite programar deflagraciones con horas, semanas o meses de antelación. Pero los expertos no han podido estudiar ninguno de los temporizadores, por lo que afirman que será casi imposible determinar con exactitud cuándo fueron colocadas las bombas.