Primera cita del Tesoro con los mercados después de las elecciones, y nuevo disgusto. Como era de esperar, la subasta de letras del Tesoro de ayer se saldó con unas rentabilidades de escalofrío. Más aún teniendo en cuenta que se trataba de obtener financiación a corto plazo. Las letras a seis meses han pasado de pagarse a un 3,35 % en la subasta anterior a comprometer ahora una rentabilidad del 5,32 %. En las letras a tres meses, el salto ha sido desde el 2,35 hasta el 5,22 %.
Los tipos superan incluso a los que ha tenido que ofrecer en las últimas subastas las rescatadas Grecia y Portugal. Aunque hay que decir que en realidad estos dos países no compiten en el mercado para obtener financiación: ya la reciben de manos de la UE y el FMI. No están obligados por tanto a someterse al dictado de los especuladores.
En total, el Tesoro colocó ayer 2.980 millones de euros, logrando el objetivo que se había fijado. Pese a las tensiones de las últimas subastas, el Gobierno se ha propuesto no modificar el calendario previsto y mantener las citas del Tesoro con los inversores en lo que resta de año, informa Colpisa. El efecto que para la imagen de España tendría la supresión de una subasta sería peor que el impacto económico de soportar el encarecimiento de las emisiones, y el Ejecutivo ya se había reservado un margen de maniobra de 3.000 millones «para imprevistos» al presupuestar el pago de la carga de intereses anual, lo que le deja suficiente holgura para que resistir hasta final de año no le desbarate las cuentas.
Según cálculos de la agrupación de técnicos de Hacienda Gestha, el sobrecoste de la subasta de letras del Tesoro de ayer asciende a 23,5 millones de euros respecto a las últimas emisiones del mismo plazo. El corto vencimiento también limita su impacto en el tiempo.
Pero el clima de sequía financiera y del crédito que esta situación acarrea perjudica gravemente a todos los agentes económicos.