El riesgo de una nueva recesión toma cuerpo

Miguel Á. Rodríguez REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

Los expertos creen que España será una de las economías más afectadas por el rebrote de la crisis

21 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuatro años después de que el Banco Central Europeo (BCE) realizase una inyección de liquidez histórica (94.841 millones de euros) para calmar al sector financiero ante la crisis de las hipotecas subprime, el mundo teme una nueva recesión global. Los expertos están divididos. Algunos apuntan que esta segunda desaceleración es «una fase más» de la crisis que arrancó en el verano del 2007. Otros sostienen que las burbujas que atenazan a las economías emergentes «no permiten descartar este riesgo». De lo que no cabe duda es de que el mundo debe prepararse para «aprender a vivir de otra manera», como pronostica el catedrático de Economía Santiago Niño. A su juicio, «hay crisis para seis años más». Y si la recesión se confirma, España «sería una de las economías más afectadas». El crecimiento nacional será plano este año (0,7 % en las previsiones más optimistas). El poder adquisitivo de los españoles cae (ver gráfico). El paro juvenil ronda aún el 44 %. El consumo interno está debilitado como nunca. Y la producción industrial no emite signos de recuperación. En esta tesitura, el país depende más que nunca de que las soluciones de los nuevos líderes internacionales funcionen. Así lo ven los expertos.

¿Desaceleración?

El catedrático de Economía Industrial Andrés Faíña lo tiene claro: «La tasa de crecimiento de la economía mundial bajará y el riesgo de recesión es real. Vivimos el suelo de una recesión importante en los países desarrollados y nos encontramos con que economías grandes, como la de Estados Unidos, no estaban tan bien como parecía. Europa vive un parón de sus principales potencias. Y en los países periféricos la crisis de deuda no está resuelta. Algunas economías emergentes presentan sombras en el horizonte. El panorama es serio».

El catedrático de Fundamentos Económicos y asesor de la Reserva Federal estadounidense Santiago Carbó es también rotundo: «La desaceleración y las grandes turbulencias y desconfianzas en los mercados han aumentado el riesgo de recesión. La probabilidad es del 50 %».

Más optimistas son el director del Instituto de Estudios Económicos, Juan Iranzo, o el catedrático de Estructura Económica Santiago Niño. El primero sostiene que caminamos «hacia una desaceleración del ritmo de crecimiento, pero sin recesión, porque Asia mantiene su dinamismo y esto significa movimiento en Estados Unidos». «La economía vive una doble V, agravada por la gran deuda de los países».

Niño Becerra es más tajante: «No habrá recesión -dice-, sino otro capítulo de lo mismo. La crisis estalló en septiembre del 2007, continuó con una inversión pública desmedida y ahora ese dinero que se ha acabado. Hemos empezado a caer. El otoño será horroroso. Todo el 2012 cayendo. Ese año se tomarán decisiones para que, no antes del 2015, regrese una subida suave. Será similar a los años 30, pero ahora vamos a menos y no a más».

El gobierno económico

Si no lo es, sí al menos se trata de un gran paso. Niño Becerra cree que es necesario «abandonar individualismos». «Una crisis global precisa soluciones globales», señala. Andrés Faíña lo ve en la misma dirección: «Hay que poner techos de gasto y controles de deuda porque cada país no puede ser dueño de su política fiscal sin coordinación. Si esto es así, no podemos responder todos del que se desmadre. Los rescates cutres no han servido». Para Carbó, lo preocupante es lo lenta que va la solución. «Son los primeros pasos para una mayor integración fiscal y económica europea. Pero a Europa le falta liderazgo».