La sacudida industrial del peor momento de la crisis alteró a una veintena de firmas gallegas emblemáticas
10 ene 2011 . Actualizado a las 11:18 h.El peor ejercicio de la crisis pilló al sector empresarial gallego despertando de la pesadilla deslocalizadora en la que se convirtió el año 2009. Durante aquellos doce meses, en Galicia saltó por los aires la primera inmobiliaria del país (Fadesa), Unión Fenosa se entregó al capital catalán de Gas Natural, la autopista cayó en manos de la banca neoyorquina Citigroup, y Caixa Galicia se salió del capital de Ence.
Ahora, la comunidad cierra el 2010 con algo más de 195.000 parados, 4.500 empresas menos y 960 expedientes de regulación de empleo (ERE) que afectaron en total a cerca de 10.000 trabajadores. Las 203.374 sociedades activas en enero del 2009 se han quedado en 198.874 a diciembre de este año. La autonomía no logró sacudirse de crisis como la del sector lácteo o la pesca. Pero a cambio consiguió salvar la que sin lugar a dudas era su mayor amenaza: la posibilidad de perder sus dos cajas de ahorros, víctimas de la irremediable sacudida del sector financiero.
Dieciocho meses de negociaciones intensas (arrancaron a mediados del 2009) hicieron viable un acuerdo in extremis entre Caixanova y Caixa Galicia. Sin duda es la noticia empresarial del año, de la década y, posiblemente, también de la historia gallega. La nueva entidad, Novacaixagalicia, nació el 1 de diciembre con tres millones de clientes y 110.000 millones de euros en depósitos, para convertirse en la quinta caja española, o la tercera si se descuentan aquellas que, en su recomposición, han terminado bancarizándose.
Ha sido imposible rubricar este emblemático acuerdo sin cicatrices. La unión se cobrará 1.200 empleos en forma de prejubilaciones, cerrará 300 sucursales y, sobre todo, alterará sustancialmente la prolija cartera industrial de las cajas.
Las primeras secuelas han sido sonadas. Pero son solo el preámbulo de una desinversión que se prevé masiva. Hasta 12.900 millones de euros tendrán que recuperar las cajas en su nueva andadura a base de ventas, tanto de acciones como de sucursales (con su negocio y plantilla incluidos). Tienen únicamente tres años para hacerlo.
R pierde su galleguidad
De momento, los cambios han provocado que la emblemática firma de telecomunicaciones R deje de ser gallega. El fondo británico CVC Capital Partners adquirió el 70% de la compañía en dos operaciones: en abril pagó 157 millones y barrió del consejo de administración a todos los pequeños accionistas gallegos que, juntos, copaban el 35% de la compañía. Y en noviembre le pagó la misma cantidad a Caixanova (más un plus de 18 millones) por el 35% que todavía mantenía la caja viguesa en la operadora de cable.
Pescanova resiste
Las cajas también se han desprendido de un 0,4% de Pescanova, pero ha sido una venta técnica , para dejar su participación en la alimentaria viguesa por debajo del 30%, un listón que de ser rebasado obligaría a Novacaixagalicia a lanzar una opa por la totalidad de la compañía antes del próximo verano.
Cambio drástico en Reganosa
Donde sí han cedido posiciones las cajas es en Reganosa, otro emblema energético de la comunidad autónoma que la Xunta se esfuerza por mantener en manos gallegas a toda costa.
El fondo australiano First State, integrado en el Commonwealth Bank, firmó en julio un acuerdo de compra vinculado a todas las participaciones en venta: el 21% del que pretendía desprenderse Endesa, el 5% del Banco Pastor, el 10% de Caixa Galicia y el 5% de Caixanova. Al final la Xunta y el grupo Tojeiro blindaron la «galleguidad» de la regasificadora ferrolana tras hacerse con los paquetes de Endesa y el Pastor, mientras que los australianos se conformaron con sentarse en el consejo de Reganosa con las acciones de las dos cajas.
Una veintena de afectados
Caixanova, Caixa Galicia, R, Pescanova o Reganosa no fueron las únicas que sufrieron cambios este año. Hasta una veintena de grupos han tenido movimientos importantes, algunos para venderse, otros para recapitalizarse, los menos para crecer comprando y varios para desaparecer. Un grupo mexicano, Mezgo Inversiones, insufló liquidez en la conservera Ramón Peña, donde tomó el control haciéndose con un 60% de la firma. Otra pionera del mismo sector en Galicia, Alfageme, vive sus últimos días, tras meses de inactividad.
La principal comercializadora de la pizarrera Cupa dejó Galicia para trasladar su sede a Ponferrada. La estadounidense de automoción BorgWarner retomó la actividad en Vigo de la antigua Dayco. El gigante chino Citic ultimó la compra de Censa en O Porriño. Y en el textil, Montoto se reestructuró para hacer frente a la crisis reduciendo un 75% su plantilla. Caramelo también afrontó su viabilidad con dureza.? Más proactivos, algunos grupos se posicionaron como compradores en plena crisis. La gallega Terras Gauda se hizo con una bodega en Ribera del Duero, CZ Veterinaria compró la planta de la sueca de Astra Zéneca en O Porriño; Hijos de Rivera adquirió la asturiana Agua de Cuevas; y Gas Natural absorbió a la viguesa Bluemobility.