Solo un 2% de los hogares saltaron de la tarifa de último recurso al mercado libre en busca de mejor precio
10 nov 2010 . Actualizado a las 03:17 h.El fracaso de la liberalización del mercado eléctrico es una evidencia año y medio después de la entrada en vigor de la tarifa de último recurso (TUR), la única que regula el Gobierno y donde se refugian los clientes domésticos con menos de 10 kilovatios de potencia contratada que se niegan a dar el salto al mercado libre.
La prueba de que la competencia brilla por su ausencia es que el 95% de los españoles amparados por la TUR se han quedado en ella: más de 25 millones de clientes, según la Comisión Nacional de la Energía. Del 5% restante, bastantes más de la mitad son clientes que, por desconocimiento, siguen sin entrar en la TUR, pero tampoco se han pasado al mercado libre. Ahora soportan un sobreprecio del 25%, pero las eléctricas no se esfuerzan en avisarles, puesto que son ellas (y no el Gobierno) quienes ingresan esa diferencia.
¿Por qué nadie acude a la competencia? Porque no existe. Volar entre ofertas ni ahorra, ni mejora el servicio. Un estudio realizado en Galicia con tarifas actuales prueba que las diferencias máximas respecto a la TUR no superan un euro al mes.
Las ofertas se ciñen a un descuento máximo del 10% en el término de potencia (la cantidad fija que se abona en función de los kilovatios contratados). Pero esa es una parte mínima del recibo, que se diluye con los incrementos aplicados por las compañías en el precio de la energía (que grava el consumo real). Salirse de la TUR es por ahora un salto al vacío. Las cinco comercializadoras obligadas a prestar esta tarifa (E.On, Endesa, Gas Natural Fenosa, Iberdrola e Hidrocantábrico) son las que podrían mejorar más fácil las ofertas en el mercado libre. Pero se niegan a competir.
¿Por qué? Las eléctricas afirman no tener margen y apelan a que la repercusión del déficit de tarifa en los recibos impide mejorar ofertas. Este déficit (diferencia entre lo que cuesta producir la electricidad y lo que pagan por ella los ciudadanos) rondará los 3.000 millones de euros este año, y 20.000 en la última década. Fuera de la TUR, en el mercado de clientes con más de 10 kilovatios contratados (fundamentalmente empresas) la realidad de la liberalización no es muy distinta. Hay ofertas, pero con diferencias anuales que en el mejor de los casos no superan los 490 euros al año (menos de 41 euros al mes) y que, por término medio, generan un descuento máximo de 20 euros al mes.
Las únicas gangas reales para clientes domésticos son las que combinan gas y electricidad. Las compañías priman a los clientes que «pasan» al gas parte de sus consumos. Pero, según la CNE, el ahorro máximo de estos combinados no supera los 75,7 euros anuales respecto a la TUR, apenas 6 euros al mes.