«Es muy difícil que, con un apoyo cero, la reforma laboral pueda tener éxito, no satisface a nadie»

La Voz

ECONOMÍA

La conselleira de Traballo asegura que en Galicia las organizaciones sindicales han mostrado «altura de miras» al no dejarse arrastrar por la dinámica de la negociación tripartita en Madrid, rota desde hace meses.

-¿Los sindicatos han querido dar una lección al Gobierno central con este consenso que se acaba de firmar en Galicia?

-Creo que no. Lo que quieren es demostrar a los gallegos que somos capaces de llegar a acuerdos. Han demostrado altura de miras y creo que es una fortuna para Galicia encontrarse con una responsabilidad compartida de los agentes sociales.

-¿Qué le parecen las últimas medidas aprobadas en el Congreso relacionadas con la reforma laboral?

-Me sorprende que se empiece a trabajar desde el no diálogo. Es triste constatar que, por primera vez en la historia de España, sale adelante una reforma con cero apoyo político y social, y rechazada por la práctica totalidad de los grupos parlamentarios, excepto dos partidos que se han abstenido [PNV y CiU], y rechazada por empresarios y sindicatos. El texto que llegó al Parlamento no fue planteado para el empleo. Al principio se querían generar medidas para que los empresarios contratasen gente y se dinamizase el mercado y, de repente, se ha pasado a apoyar más las medidas que apoyan el despido que las de generación de empleo. Creo que [a Zapatero] los árboles no le han dejado ver el bosque. Es una visión cortoplacista. Y lo peor es que llegó una propuesta de reforma laboral sola al Parlamento. Así es muy difícil que pueda tener éxito, porque no satisface a nadie. -Entre los acuerdos hay uno para elaborar una nueva ley de riesgos laborales. Teniendo en cuenta que la Xunta redujo 2,5 millones de este capítulo en el Presuposto del 2010, ¿cómo queda finalmente? -El nuevo plan estratégico para seguridad y salud en el trabajo adaptará la prevención a nuestra realidad empresarial, porque el 80% o casi el 90% de las empresas gallegas son autónomos y pymes, con dos y tres trabajadores, que ni siquiera afrontaban el plan de riesgos laborales. El plan pivota mucho sobre la formación. Hay que formar a los empleados, pero el empresario no va a pedir un curso de formación porque vale mucho dinero.