Las cajas arrancan la negociación para repartir las funciones entre las dos cosedes

M.Á. Rodríguez / R. Santamarta REDACCIÓN/LA VOZ.

ECONOMÍA

La mesa laboral, que definirá el futuro de las dos plantillas, se pondrá en marcha la próxima semana

13 may 2010 . Actualizado a las 09:15 h.

Con prisa y sin posibilidad de pausa. Caixa Galicia y Caixanova arrancaron ayer las conversaciones para despejar las incógnitas de la fusión. Las dos entidades tiene desde hoy 35 días para cerrar el proyecto económico de la caja única gallega. La próxima semana se formarán los primeros grupos de trabajo, entre ellos la esperada mesa laboral que definirá junto a los sindicatos el adelgazamiento de una plantilla con 7.800 empleados directos.

Ayer mismo comenzaron las conversaciones (al menos, tres telefónicas) para empezar a definir las funciones concretas que asumirán las cosedes operativas de Vigo y de A Coruña, una de las grandes incógnitas. Es decir, dónde y cómo se repartirán las áreas de negocio de la entidad única gallega. El acuerdo global establece en la ciudad herculina la sede fiscal y en la olívica la dirección de negocio.

El Banco de España tranquilizó a las entidades y les ha dado de plazo hasta el 30 de junio para que presenten los números de la alianza. De esta forma, se podrán solicitarán los 1.162 millones de euros previstos del FROB, cuya autorización puede adelantarse incluso a las asambleas. El regulador se ha visto obligado a flexibilizar su calendario para encajar el resto de fusiones en marcha en España, como las que involucren a Caja Madrid y a la alicantina CAM.

Asambleas en verano

¿Cuándo se aprobará la fusión por parte de las asambleas? El protocolo de fusión, la otra gran pata de la alianza (junto al plan económico y la mesa laboral), puede extenderse hasta el verano, y las dos asambleas convocarse en septiembre. La previsión es que Caixanova y Caixa Galicia sigan compitiendo en el mercado hasta el 1 de julio. Desde entonces, lo previsible es que adopten productos, tarjetas, sistemas... ya comunes. Aunque aún con marcas diferentes, las entidades tendrán que unificar sus criterios para no generar disfunciones entre ambas.

«El trabajo es ingente», señaló ayer un directivo de las cajas. Las mayores diferencias están en la configuración de un proyecto financiero viable. Las proyecciones a cinco años de la cuenta de resultados y las principales ratios de negocio son distintas para Caixanova que para Caixa Galicia. En tres semanas están obligadas a llegar a un acuerdo.

También se prevé duro el reparto de directivos y funciones. Los próximos consejos ordinarios, por ejemplo, tendrán que definir los miembros que formarán el futuro consejo único (de 20 o 22 miembros) y quienes se integrarán en los consejos territoriales de Vigo y de A Coruña. Y deberán aclarar qué miembros de la asamblea se quedarán fuera, ya que la asamblea general única no integrará a los 320 vocales actuales de ambas.

Ayer, los directores generales de Caixanova y Caixa Galicia, José Luis Pego y José Luis Méndez, se reunieron con directivos y sindicatos de cada caja para explicarles el acuerdo marco de fusión. No hubo pistas de futuro, tanto solo la promesa en ambos casos de crear la comisión laboral «en cuestión de días».

Méndez y Gayoso

Además de definir el reparto de competencias entre las cosedes y la composición del consejo y del comité de dirección (los ejecutivos), quedan más dudas. Desde el nombre de la entidad (se especula con Caixa Galega o Caixa Atlántica), hasta el futuro de Gayoso y Méndez. En Caixanova no hay duda de que el primero será uno de los dos copresidentes no ejecutivos, pero sigue en el aire si ejercerá funciones de presidente en los primeros 18 meses o en los siguientes. A Méndez le preguntaron ayer los sindicatos por su futuro. Eludió pronunciarse.