Blanco asegura que ha negociado con Almunia el veto a Astano, pero que hay «una norma muy difícil de salvar»
ECONOMÍA
Recuperar la construcción naval civil en el astillero de Navantia Fene, la antigua factoría Astano, no es cosa fácil. Al menos, así lo manifestó ayer el ministro de Fomento, José Blanco, durante una visita institucional a ese municipio de la comarca de Ferrol. A las puertas del Ayuntamiento de Fene fue recibido por una pancarta en la que varios manifestantes le recordaban el compromiso del presidente Zapatero de interceder ante la Unión Europea para retirar el veto que tiene impuesto el astillero desde hace dos décadas y que le impide competir en el mercado de fabricación de barcos.
Los intentos de la plataforma local Rumbo 21 por revertir las dos reconversiones del naval que sufrió la comarca de Ferrolterra a raíz de esa sanción llevaron ayer a Blanco a argumentar que «no depende del Gobierno de España, sino del de la Unión Europea», y se refirió al precepto comunitario como «una norma que es muy difícil de salvar».
Así las cosas, Blanco señaló ayer que el Ejecutivo de Zapatero está dando pasos al respecto para buscar la fórmula adecuada con la que desbloquear el astillero fenés. «Yo mismo se lo he planteado al comisario de la Competencia, el señor Almunia». Y argumentó que así «se le ha trasladado a quienes nos lo han planteado», y que, en su momento, «se le ha brindado a todo el mundo la posibilidad de que pudiera acompañarnos en ese planteamiento». No obstante, Blanco sentenció que desde el Ejecutivo central «mostramos siempre nuestra disposición a trabajar, pero -reiteró- no depende de una decisión del Gobierno de España».
Apenas una hora antes de pronunciar estas palabras en Fene, Blanco visitó Ferrol. Allí le esperaba, en el edificio del consistorio, un responsable de la plataforma Rumbo 21 para tratar de forzar, sin éxito, un encuentro con el que canalizar su petición, a través del ministro, para que le llegara al presidente Zapatero, que ahora mismo ostenta la presidencia de turno de la Unión Europea.
Rumbo 21 protagonizó el pasado domingo una movilización con más de tres mil personas por las calles de Ferrol pidiendo el levantamiento del veto.