Seat, perteneciente al grupo Volkswagen, no saldrá este año de los números rojos pese al plan de saneamiento que se aplica en la compañía. «En el 2010 no alcanzaremos esa meta, pero sí nos acercaremos a ella», declaró ayer el presidente del órgano de vigilancia de Seat y responsable de compras del grupo Volkswagen, Francisco García-Sanz.
En una rueda de prensa convocada por VW para detallar los resultados del grupo en el 2009, García-Sanz se mostró confiado sobre el impacto que tendrá este año en la empresa el plan de rentabilidad ideado para la filial española, aunque su éxito dependerá en gran medida de la evolución del mercado nacional. Según datos adelantados ayer por VW, Seat, que presentará resultados económicos el próximo día 24, cerró el 2009 con una pérdida operativa de 339 millones de euros, frente a los 78 millones de euros que perdió en el 2008. Seat vendió el pasado ejercicio 319.000 vehículos, frente a las 375.000 unidades entregadas el año precedente, mientras que la facturación de la filial se contrajo a 4.561 millones de euros, desde los 5.196 millones.
Preguntado por la posibilidad de poner a Seat, «el hijo enfermo de VW» bajo el techo de Skoda, más exitosa que la española, García-Sanz respondió con una clara oposición a la idea.
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