En trece años han desaparecido el 70% de las explotaciones

X. R. A.

ECONOMÍA

El sector lácteo gallego continúa perdiendo efectivos año tras año. A día de hoy, producen leche en la comunidad poco más de 12.800 explotaciones, apenas el 30% de las que había censadas en el inicio de la campaña 1996-1997. Desde que en 1993 comenzó el incesante goteo de explotaciones, han desaparecido en Galicia un total de 70.000 explotaciones lácteas.

La escasa rentabilidad del negocio, unida a la falta de relevo generacional que, todavía hoy, condiciona el futuro de muchas granjas, son algunos de los factores que justifican esta fuerte reconversión. Reestructuración que, sin embargo, ha permitido aumentar el tamaño de las que continúan en activo hasta el punto de que la producción láctea por granja prácticamente se ha triplicado en una década. Si en 1999, el promedio por establo rondaba las 47,1 toneladas anuales, actualmente la cuota media por explotación se sitúa en algo más de 160 toneladas, todavía por debajo de la estatal, que asciende hasta las 240.

Por su parte, la Comisión Europea ya ha anunciado que mantendrá los aumentos lineales de cuota. La UE incrementará los cupos de los distintos Estados miembros de forma lineal hasta el 1 de abril del 2015, fecha en la que está prevista la supresión total de los actuales mecanismos de regulación del mercado lácteo.

Bruselas desoye así la petición de varios Estados miembros, entre ellos España, que abogaban por utilizar criterios territoriales a la hora de aumentar los topes de producción en el conjunto de los 27. De nada sirvió tampoco el argumento esgrimido por varios europarlamentarios, que relacionaban estos aumentos lineales con las bajadas experimentadas por el precio de la leche en origen y que incidían en el hecho de que las cuotas solo representan una restricción de la producción en países en los que existen grandes diferencias entre la producción y la demanda interna.

En respuesta a una pregunta del eurodiputado de UPyD Sosa Wagner, la Comisaría de Agricultura desvincula las bajas cotizaciones registradas en los dos últimos ejercicios de la producción al tiempo que precisa que el mercado lácteo «seguirá siendo volátil y, para paliar esta situación, habrá que imaginar otros instrumentos distintos del enfoque burocrático».