Sostiene que todos comparten la necesidad de retrasar la edad de jubilación, una medida que llegará con período de carencia
07 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.«No podemos esconder la cabeza debajo del ala». Esta es la base del retraso a los 67 años de la edad de jubilación para el secretario de Estado de la Seguridad Social, Octavio Granado (Burgos, 1959). El señor de las pensiones está preocupado por la incertidumbre que el proyecto del Gobierno ha podido originar involuntariamente y pide perdón por el posible desasosiego. Reclama que nadie hable del sistema de pensiones sin conocer cómo funciona e insiste en la necesidad de ordenar una sociedad cargada de mayores, como la española en 20 o 30 años.
-¿Dónde han quedado sus mensajes de que la edad de jubilación solo se retrasaría de forma voluntaria?
-El último escenario demográfico del Instituto Nacional de Estadística (INE) reflejaba una situación algo más complicada de la prevista. Trabajábamos con que la población envejecía razonablemente, pero la proporción entre mayores de 16 años y ancianos disminuye y tenemos que ocuparnos de las pensiones de los jóvenes de ahora. Todos compartimos el objetivo de retrasar la edad real de jubilación, a los 63 años y 8 meses. Tenemos que buscar un punto de encuentro entre lo que sea bueno para la Seguridad Social y lo que defiendan los agentes sociales y los partidos políticos y ser conscientes de que la Seguridad Social es la institución más valorada por los ciudadanos.
-¿En qué basa sus palabras?
-A los españoles se les pregunta por qué estarían dispuestos a pagar más impuestos y la única función pública por la que lo harían es la de las pensiones.
-Entonces, ¿por qué no sube los impuestos para asegurar las pensiones?
-Lo que sucede es que ya hemos hecho un esfuerzo grande de descargar en los impuestos la financiación de parte del gasto social. Por cierto, la mayoría de los países que tienen un sistema de pensiones como el nuestro siguen financiando la sanidad con cotizaciones.
-¿Y estas cotizaciones no pueden subir?
-Las cotizaciones no son impuestos. En un sistema de seguro son aportaciones que uno hace y que van a tener un retorno; mientras que los impuestos sirven para financiar servicios. Se paguen más o menos impuestos, siempre se espera que el Estado preste servicios. Si se pagan más cotizaciones se tendrá mejor pensión y si se pagan más impuestos no se tiene mejor sanidad, por ejemplo. ¿Mayores cotizaciones? Tenemos un sistema que ha permitido crear mucho empleo y no es razonable disminuir ante las mayores necesidades que aparecerán en el futuro, pero no podemos plantearnos un escenario en el que el mayor gasto lo vayamos a arreglar cotizando más. Si tuviéramos una tasa de dependencia de un trabajador por cada pensionista, supondría que el primero tendría que cotizar por la cuantía de la prestación del segundo y esto arruinaría la economía española. Tenemos que ser capaces de jugar con unas cotizaciones que no van a bajar ni a subir.
-Habla de que a medio plazo habrá más pensionistas, pero también más trabajadores, ¿no??-El informe demográfico ponía en cuestión lo segundo. Dice que va a haber un corte de los flujos migratorios y esta evolución a la baja hará que la proporción entre trabajadores y pensionistas se reduzca sustancialmente. Incluso puede llegar al 1-1, lo que hace al sistema insostenible. La actual relación es 2,57 o 2,59 activos por cada jubilado.
-Pero los informes podrían fracasar en sus previsiones.
-Son los científicos los que nos alertan sobre el peligro que corre el sistema y con las pensiones no podemos esconder la cabeza debajo del ala. El problema demográfico va a existir y si estuviéramos 10 años sin hacer nada tendríamos que tomar medidas drásticas. Con buena situación financiera podemos aplicar medidas.