El Ministerio de Industria negociará hoy con los directivos de las principales eléctricas del país un plan para incentivar la quema de carbón autóctono en las centrales del sistema energético español. El plan consiste en subvencionar este recurso, para acabar con las reservas de carbón que se amontona en las minas leonesas y asturianas por falta de comprador. Indirectamente, este plan afectará negativamente a la rentabilidad de los parques eólicos.
Con las térmicas de carbón subvencionadas, el precio al que las eléctricas venden su energía en el mercado descenderá significativamente, por lo que también caerán los ingresos por megavatio eólico. El mercado ibérico de la electricidad es un pool al que acuden todas las instalaciones de generación con sus respectivos precios y, de acuerdo con la demanda prevista para cada día, se hace un corte por arriba, que afecta a todos.
Las eólicas, que no requieren de una materia prima para producir energía, y además están subvencionadas por su condición de energía libre, siempre entran en ese corte, por su capacidad para ofertar barato. El plan del carbón puede, por tanto, reducir esos beneficios.
Fuentes del negocio eólico explican que para algunos parques, con pocas horas de viento, «será muy complicado subsistir con los nuevos precios de venta de la energía». Las existencias de carbón hacen pensar que la medida se aplicará durante muchos meses.