La autopista del Atlántico es la que mejores resultados acumula este año entre todas las de peaje en España
10 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La operación para que Caixa Galicia y Caixanova vuelvan a entrar en el capital de la empresa que gestiona las autopistas gallegas, es decir, en Itínere, se ve con buenos ojos por el principal accionista de Itínere. Al fondo de inversión norteamericano Citi Infrastructure Investors «le vendría bien la operación», según fuentes conocedoras de los movimientos que están llevando a cabo las dos firmas gallegas junto a Cajastur.
La posible entrada de las tres cajas del noroeste en Itínere se produciría con la compra del 27,3% que la constructora Sacyr mantiene en esa sociedad, donde hasta hace apenas dos meses fue socio único; desde junio la norteamericana Citi controla más de la mitad de las acciones y en breve llegará al 62,7%; la caja vizcaína BBK cuenta con otro 9,32. Sacyr guardó ayer silencio sobre la estrategia para vender su trozo en Itínere. En un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores a última hora del miércoles solo admitió que «está valorando la posibilidad de vender la participación» que aún tiene en la empresa de las autopistas.
El desembarco de las cajas gallegas se producirá toda vez que se llegue a un acuerdo sobre las cantidades a aportar. Es un punto clave porque, en función del pago que se haga a Sacyr por su participación en Itínere, la compra se amortizará antes o después. Ayer mismo seguían las negociaciones, aunque no se llegó a ningún resultado a la espera de concretar varios flecos. Las estimaciones económicas están entre los 170 y los 200 millones de euros que tendría que poner cada una de las cajas gallegas por el 11% de Itínere; en total, entre 360 y 400 millones. Otro 5% quedaría para Cajastur.
La Xunta, con cautela
El presidente gallego optó ayer por la prudencia cuando se le consultó, al término del Consello de la Xunta, sobre la operación en marcha. «Hai que ser cautelosos, que o que se faga sexa para ben», dijo Alberto Núñez Feijoo, quien recordó que la Administración gallega mantiene su idea de que Fomento transfiera a Galicia esa autopista, algo que se facilitaría, sugirió, si hay accionistas gallegos. El Gobierno de la comunidad, como anteayer confirmaron desde Facenda, se ha mantenido al margen de esta operación privada.
Según fuentes consultadas, la operación de regreso de las cajas a la AP-9 semeja una «solución natural» porque satisfaría a todas las partes. A Sacyr, porque busca una desinversión que le puede reportar hasta 500 millones de euros que enjuguen su elevada deuda (unos 11.000 millones de euros); a Citi, porque contaría con socios estratégicos asentados en el terreno para gestionar las infraestructuras viarias más importantes de tres comunidades (Galicia, Asturias y País Vasco); y a las cajas, porque saben la implicación social que supone regresar a ese sector, un negocio con rentabilidad prácticamente asegurada.
Y es que solo la gran joya para esa sociedad, la autopista del Atlántico, genera un beneficio de casi 440.000 euros cada día. En el 2008, la concesionaria Audasa -una firma de Itínere- se embolsó 155 millones de euros en peajes, aunque su tráfico medio diario descendió un 0,8%, según datos de Fomento. En ejercicios anteriores, con tráficos al alza, los ingresos fueron de 152 millones (año 2007), 134 (en el 2006) o 126 (en el 2005).
En lo que va de 2009 es, además, la vía que presenta un mejor comportamiento entre todas la de pago de España. Su descenso de tráfico es de un 3,4%, frente a una caída del 11,4% en el conjunto de la red con peajes. Los descensos son igualmente acusados a nivel individual en casos como la Tarragona-Valencia (hasta un 15% de descenso hasta abril) y otro tanto en la Valencia-Alicante, entre las mayores de España.