La empresa conservera Albo comunicó ayer al centenar de trabajadores de la factoría que el grupo tiene en la localidad asturiana de Candás el cierre de la fábrica el próximo 31 de julio. La compañía justificó la decisión en las cuantiosas inversiones acometidas en su planta de Vigo y ofreció a la plantilla el traslado a Galicia, una opción que descartará la mayoría del personal, que ultima un calendario de movilizaciones.
El cierre de Albo se consumará casi un siglo después de que se abriera la factoría de Candás, una localidad que llegó a acoger a más de cien empresas del ramo, de las que apenas sobrevive ninguna.
Del centenar de trabajadores afectados, cerca de sesenta son fijos. La empresa les ofrece 20 días por año trabajado con un máximo de doce, o su incorporación a la plantilla de Vigo, una oferta que el comité de empresa considera «un farol». Albo se instaló en Vigo en los años treinta.