Las primeras excavaciones documentadas en Corcoesto datan de principios del primer milenio, en la época de máximo apogeo del Imperio romano. Desde entonces, el aurífero cabanés ha pasado por muchas manos, siempre con un éxito productivo dudoso.
En 1976, la empresa The Sagasta Gold Mines LTD reabrió la explotación de manera industrial, con pocos más resultados que el definitivo deterioro de los restos arqueológicos.
Río Narcea Gold Mines obtuvo la autorización del Concello de Cabana, en 1998, para realizar prospecciones en la antigua mina. Al año siguiente la compañía asturiana valoró los yacimientos entre «insuficientes y no muy suficientes» y en el 2000 declaró que podría comenzar la explotación de unas 40.000 onzas anuales. Los trámites empezaron a retrasar la ejecución y las previsiones se redujeron a 20.000 onzas solo un año después.
En septiembre del 2004 Río Narcea tiró definitivamente la toalla y Kinbauri recogió el testigo con expectativas bastante más optimistas que, a la espera de lo que ocurra está semana, están lejos de concretarse.