Seguimos a un litro de leche desde la explotación ganadera al supermercado para constatar dónde se quedan los beneficios de un negocio que tiene hoy en día a los productores contra las cuerdas
El proceso va a ser mucho más sencillo de lo que pudiera llegar a pensarse. La partida de leche que vamos a seguir, extraída de la vaca 260 O Balado Lheros (así de impersonales son ahora los nombres de las vacas), apenas si va a moverse 40 kilómetros antes de ser consumida. Arrancamos en la explotación O Balado, en O Corgo, donde dos mujeres ponen en marcha el sofisticado sistema de ordeño de esta empresa constituida tras la fusión de otras tres granjas. Los tres matrimonios forman el personal que atiende la explotación. Eso les permite resistir en estos momentos en los que el precio que reciben es de 29 céntimos por litro, uno por debajo de los costes de producción estimados. El precio base es de 27, que sube a 29 por la prima de producción y de calidad.
La leche pasa al tanque de frío de donde será recogida por el transporte en días alternos. Hoy pasa el camión de Transleche, que es la empresa del Grupo Leche Río. La operación dura unos pocos minutos y la producción de la hija de Lheros, ya enfriada en el tanque, pasa a una de las cubas isotérmicas del camión, que seguirá durante algunas horas más el proceso de recogida por las granjas de la zona hasta llegar al polígono de O Ceao, en Lugo. En la planta, cada camión debe esperar a que se le tomen unas muestras para comprobar calidad y temperatura antes de recibir el plácet y comenzar la descarga. La leche está ahora en un gigantesco tanque exterior a la espera de su tratamiento.
En un proceso sorprendentemente rápido y exquisitamente aséptico, la delicada leche fresca se convierte en un producto homogéneo y con una vida garantizada de 180 días. Los primeros cinco los pasará en el almacén, a la espera de que los últimos análisis confirmen que todo está bien y luego estará embalada y empaletada en disposición de salir a cualquier parte del país. A esas alturas, nuestro litro se ha encarecido 1,2 céntimos por el transporte y entre 19 y 22 por todo el proceso en planta. Es decir, 52,2 céntimos sin el beneficio de la transformadora.
Encontramos la leche en un Carrefour de Lugo, muy cerca de la planta a 1,19 el litro y medio; 1,04 si se adquiere un paquete de cuatro. Es decir, 0,68 euros en su versión más barata. En total, 16 céntimos para repartir entre los beneficios del transformador y el distribuidor, que, en este caso, no ha sufrido grandes costes.
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