Las medidas que propone la Comisión para coordinar las estrategias nacionales de recuperación económica están dirigidas a levantar el consumo, cuyo desplome ha abocado a la recesión a muchos socios; a frenar la destrucción de empleo y a reanimar el crecimiento. Se trata, en su mayoría, de recomendaciones, pero también de propuestas concretas para flexibilizar normas como las que prohíben déficits públicos de más del 3% del PIB o las que limitan las ayudas públicas a las empresas.
«No necesitamos una única política económica, sino una política económica coordinada», explicó ayer el presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso. Su plan tuvo una tibia acogida en Bruselas, donde el eurodiputado gallego Antolín Sánchez Presedo, portavoz socialista en la Comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara celebró la adopción de una estrategia que si bien «va más allá de lo esperado» también «podía haber tenido todavía una mayor ambición».
Inflación y tipos de interés
Pese a todo, Sánchez Presedo recordó que «al estímulo del 1,5% del PIB sobre la economía europea podrían añadírsele las rebajas de los tipos de interés y de una menor inflación», previstas a corto plazo. Una postura optimista que también defendió el comisario de Asuntos Económicos y Financieros, Joaquín Almunia, quien aseguró que la aplicación del plan daría resultados «en los próximos meses». Su departamento presentará el 16 de diciembre un informe individualizado con recomendaciones estratégicas para cada país.
Por otro lado, el G-20 anunció ayer que la próxima reunión de jefes de Estado y de Gobierno del grupo se celebrará el próximo 2 de abril en Londres, bajo la Presidencia de turno del Reino Unido.