El Fondo Monetario alerta de que el mundo está al borde de la recesión

Mercedes Gallego

ECONOMÍA

No son tiempos estos para cowboys solitarios. El director del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, advirtió ayer de que el mundo está al borde de una recesión y de que esta es «una crisis global» que no se puede resolver con «soluciones domésticas», y previno contra los intentos aislados que pueden desatar reacciones adversas y contagiar sus efectos a otros países. «Cooperación y coordinación en las acciones es el precio del éxito», sentenció.

«Todos los actos solitarios tienen que ser evitados y hasta condenados». Era una referencia velada a acciones como las de Italia y Alemania, que se desmarcaron de la Unión Europea al subir por su cuenta los fondos de garantía para las cuentas bancarias antes de que la comunidad alcanzase un acuerdo.

Como ex ministro de finanzas galo, Strauss-Khan dijo entender lo difícil que supone alcanzar un consenso y tomar decisiones, pero instó a los países europeos a seguir trabajando juntos y evitar acciones independientes. «Se puede cooperar y decidir lo que se va a hacer, discutir con los socios y los diferentes miembros de la comunidad financiera internacional, aunque luego haya que actuar de otro modo porque las situaciones son distintas en cada país», explicó.

«Lo que hay que evitar es que un Estado adopte una decisión sin conocer qué es lo que van a hacer otros, y sin tener en cuenta las repercusiones posteriores sobre otras naciones», añadió.

Un consejo muy oportuno en víspera de que se reúna en Washington el G-7. Strauss-Kahn avisó que «ninguna nación está a salvo» de esta crisis, todo lo más «tardarán más tiempo en sentir los efectos, pero acabará llegándoles la onda expansiva». Por eso todos deben ser parte de la solución. Sería un error dejar fuera de los acuerdos a los países emergentes: crearía un problema de legitimidad.

A la institución le preocupa qué va a pasar cuando la crisis golpee a los emergentes, de los que depende la marcha de la economía mundial el año que viene, dado que las naciones avanzadas tendrán un crecimiento cero o incluso negativo. Por eso ha activado un mecanismo de emergencia que permite ofrecer financiación rápida a quienes estén en apuros. La última vez que se puso en marcha fue en 1997 para asistir a los países asiáticos.? En sus recomendaciones frente a la crisis destacó la necesidad de recapitalizar los bancos con dinero público para restaurar la confianza de los mercados «antes de que se puedan volver a usar los instrumentos financieros tradicionales». Reflejar un valor justo de los activos, cambiar la conducta de las agencias de calificación o una mayor transparencia en las cuentas son algunos de los consejos para evitar que haya nuevas crisis en el futuro.