«Si los Estados aumentan su deuda, tarde o temprano lo acabarán pagando los ciudadanos con sus impuestos»

La Voz

ECONOMÍA

El ex presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores está convencido de que las medidas de urgencia que está adoptando Estados Unidos llegan en el momento oportuno. Pero también recuerda que una cosa son las inyecciones de dinero aportadas por los bancos centrales, que terminan devolviendo las empresas, y otra distinta las aportaciones del Gobierno. Estas últimas, a juicio de Calzada, las terminan pagando los ciudadanos con sus impuestos. -Bush apuró el visto bueno a su polémico plan de rescate para las empresas norteamericanas. Y Europa anuncia medidas de emergencia para mitigar la crisis. ¿Llegan tarde? -Es buen momento para tomar estas decisiones. Se trata de que los ahorros no se estropeen. Aquí no hablamos de salvar a los tíos de Wall Street que se han equivocado. Espero que a estos ejecutivos se les caiga el pelo. Ahora hay que salvar el ahorro de la gente y evitar un pánico financiero. La medida de Bush es terrible, porque la situación también lo es. -¿Cómo devolverán bancos y aseguradoras esta inyección de liquidez? ¿Acabaremos pagando la deuda con impuestos? -Convendría distinguir que, por un lado, están los problemas de liquidez, que tratan de corregir los bancos centrales y que las distintas entidades tienen, obligatoriamente, que devolver. Y luego está lo que hacen los Gobiernos. Pretenden comprar los activos perjudicados durante un tiempo, para tratar de que se revaloricen. Eso aumentará la deuda de los Estados, y tarde o temprano lo acabarán pagando los ciudadanos con sus impuestos. -Qué secuelas provocará esta crisis en una sociedad todavía en convergencia con Europa como la española? -No lo sé ahora mismo, y no quisiera crear más inquietud. Creo que se van a transformar algunas cosas, pero no el capitalismo, porque no hay más opción que la que hay. -¿Qué mensaje les trasladaría a los inversores? -[Risas]. Ninguno. Ellos ya saben muy bien lo que tienen que hacer. Los que eran pusilánimes ya se han ido porque el mercado no los tolera. Y los que quedan saben de qué va la cosa en estos momentos. No necesitan consejos.