El reino español del «made in China»

Natalia Bore

ECONOMÍA

El madrileño polígono de Cobo Calleja, en Fuenlabrada, acoge el centro neurálgico de la red de distribución de las importaciones hacia el resto de Europa

24 ago 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Una tras otra, se suceden naves industriales con enormes caracteres chinos. Dedicados a la venta al por mayor, en sus escaparates se pueden ver desde la camiseta de la selección española de fútbol -a precio de ganga- hasta todo tipo de bolsos, vaqueros, bikinis, calzado u objetos de decoración. El reclamo de «rebajas» -en castellano- suele compartir discretamente el espacio con la dorada tipografía oriental. Podríamos estar en Shanghái, pero la localización de esta pequeña China es el polígono industrial de Cobo Calleja, en la madrileña localidad de Fuenlabrada.

La práctica totalidad del recinto industrial está ocupada por mayoristas chinos dedicados a la importación-exportación, y es desde Cobo Calleja desde donde se realiza la distribución de la mercancía -que habitualmente llega en barco hasta el puerto de Valencia, o en avión, si es urgente- no solo a todo el país, sino al resto de Europa.

El sector textil es uno de los más florecientes, aunque nadie está dispuesto a dar ni un solo dato respecto al volumen del negocio. «No hablar español» o «jefe en China» son las excusas recurrentes en una comunidad que se muestra hermética, incluso desde las organizaciones que gestionan su actividad, como la Asociación de Compañías Comerciales Chinas en España, con sede precisamente en Cobo Calleja, a cuyo responsable resultó imposible acceder.

Pese a ello, la intensa actividad económica en la zona es una evidencia. La moda es, tan solo por detrás de la tecnología de la información y las telecomunicaciones, el segundo sector de importación española a China, con un volumen de negocio de 1.165 millones de euros, más del doble de la cuantía total que el país asiático compra a España.

En el caso de Galicia la desproporción de la balanza comercial aún es mayor, pues entre enero y febrero de este año la comunidad exportó a China por importe de 9,6 millones de euros, mientras que importó 120,1 millones, situándose en el sexto lugar de la lista de países a los que los gallegos compran. En el ámbito textil, Soledad Pérez, responsable de Empleo y Políticas de Igualdad de CC.?OO. en Madrid, señala que «la reconversión de este sector en la capital comenzó en los ochenta, las empresas desviaron la producción a otras provincias, y luego a Marruecos, a Túnez, etcétera. Y hoy es China».

En lo que Soledad Pérez como Felipe Cheng coinciden con respecto al textil chino es en la baja calidad. «Es cierto que los costes son menores, pero no es a cambio de nada: la calidad se resiente en la confección, en el corte, en las telas o en los tintes. De todos modos, mientras haya países que fabriquen tan barato y nosotros sigamos comprando, la batalla está perdida», dice la responsable sindical.

Los productos falsificados son la otra cara de la moneda del mercado asiático. Y el polígono de Cobo Calleja es, además del suministrador de mercancía a toda Europa, también el lugar en el que se han producido multitud de actuaciones policiales para confiscar artículos falsos.