La caída del consumo -que en el segundo trimestre del año habría aumentado poco más de un punto, tres veces menos que hace un año y que, según algunas organizaciones del sector, puede hacer que se reduzca un 15% el gasto en estas rebajas veraniegas- no ha provocado, en contra de lo que muchos pensaban, un recorte claro en los precios de la alimentación ni tampoco se han reducido las diferencias abultadas que existen entre el dinero que reciben los productores en origen y el que pagan en destino los compradores finales
Ayer se hizo público el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) correspondiente al mes de junio, elaborado por la organización agraria COAG y las asociaciones de consumidores UCE y Ceaccu, que en mayo anunciaron la creación de este sistema con el que pretenden descubrir a la ciudadanía los altos márgenes comerciales que las grandes cadenas de distribución aplican a los precios de los productos agroalimentarios.
Y el resultado de este estudio es que en junio la diferencia entre los precios de los alimentos en origen y en destino se situó, según el IPOD, en un 400% de media, aunque algunos productos, como las aceitunas, multiplicaron por ocho su coste, pues a los agricultores se les paga el kilo a 46 céntimos de euro y los consumidores las compran a 3,82 euros.
Este índice diferencia también entre productos agrícolas y ganaderos, de modo que los primeros registran un diferencial de precios mayor, del 427% de media en junio, frente al 305% de los alimentos procedentes de la ganadería.
Entre los productos que mayores márgenes comerciales registran están, además de las aceitunas, los plátanos, que los agricultores venden a 0,27 euros el kilo y que en la tienda se cobran a 1,82 euros, lo que supone casi siete veces (concretamente 6,74) su valor en origen. Las sandías, que multiplican por 6,17 su precio; el melocotón amarillo, que lo hace por 6,14, y los tomates de ensalada, un 603% más caros en la tienda que en el campo, componen el listado de productos agrícolas más caros.
En el extremo contrario están, por ejemplo, el conejo y las alubias, que se venden al doble de precio a los consumidores de lo que se les paga a los productores, que -según COAG, UCE y Ceaccu- «en ocasiones no llegan a cubrir costes». Entre los que menos margen comercial tienen se encuentran también el aceite de oliva extra virgen, que se compra a 2,33 euros el litro y se vende a 3,82 euros, con lo que la diferencia entre origen y destino se sitúa en un 1,64 veces su precio.
Los huevos (2,16), la leche (2,64) o las fresas (2,66) son también de los productos con menor encarecimiento.
Los limones, un 63% más caros
También ayer el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio publicó los precios de venta de los alimentos correspondientes a junio, donde los limones, con un incremento interanual del 63,73%, han sido lo que más ha subido dentro de los productos frescos, junto a las acelgas (11,17%), la anchoa (10,64%), la bacaladilla (13,83%) y la sardina (14,02%). Con respecto a junio del año pasado y dentro de los alimentos frescos, los que más han bajado de precio son las cebollas (-11,91%), los pimientos verdes (-6,06%) y las patatas (-3,85%).
En lo que respecta a los productos envasados, en tasa interanual lo que más se encareció fueron los espaguetis, el aceite de girasol, la leche y los mejillones en escabeche, y los que más bajaron el aceite de oliva, el café soluble y el azúcar.
Por otra parte, según indicaron las fuentes consultadas, la huelga del transporte no repercutió en exceso sobre los precios.