El frenazo económico, que se ha notado más en las pequeñas y medianas empresas que en las grandes, ha llevado a las familias españolas a poner en un lugar preferente dentro de la lista de la compra los llamados artículos de marcas blancas, es decir, aquellos que se comercializan bajo la firma de las propias compañías de distribución. De hecho, su cuota de mercado llegaba al 29,9% al cierre del pasado ejercicio -con un montante superior a los 10.000 millones de euros-, cuatro décimas más que en el 2006 y cinco puntos y medio por encima del nivel que representaban hace cinco años.
Según un informe de la consultora TNS, en los hogares cada vez se opta más por la «autorregulación» en el gasto, para lo cual se buscan promociones o marcas blancas que, en realidad, esconden a fabricantes conocidos que, además de vender sus propios artículos, se convierten en socios de los distribuidores. Esto explica que compañías como Carrefour hayan pasado hace apenas dos meses de 6.000 a 7.500 referencias de ese tipo.
Este tipo de artículos copan más de 43% del total de las ventas en las conservas; más del 34% en el segmento de los congelados, la leche y los batidos; por encima del 30% en la alimentación y más del 27% en los derivados lácteos. A su vez, en los productos de droguería y limpieza superan el 38%, mientras que en perfumería e higiene rondan el 14%.
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