Los grandes operadores comienzan a desplegar toda su capacidad de convicción para hacerse con la mejor parte del negocio eólico gallego. El concurso de 2.325 nuevos megavatios convocado por la Xunta, uno de los mayores planteados en España, moverá inversiones por valor de 5.500 millones de euros y atraerá a las primeras firmas del sector a nivel internacional. Ayer, el turno fue para Unión Fenosa. Su presidente, Pedro López Jiménez, se entrevistó por la mañana con el jefe del Ejecutivo gallego, Emilio Pérez Touriño, y le explicó sus «planes» para Galicia.
A través de Eufer, su filial para las energías renovables (que Unión Fenosa controla al 50% junto con la italiana Enel), la eléctrica de origen gallego pretende hacerse con el 20% del negocio eólico en la comunidad autónoma. Ahora mismo, con algo más de 380 megavatios autorizados, Unión Fenosa maneja ya el 11% del sector. Sus aspiraciones pasan por controlar hasta 1.300 megavatios, lo que supondría hacerse con casi 900 nuevos en el actual concurso en marcha.
Para ello, López Jiménez explicó a Touriño su proyecto industrial, que pasa por reflotar a la ourensana Cedie y convertirla en una compañía volcada en tecnologías para las energías renovables. Además, se garantizan 1.048 millones de inversión en Galicia hasta el año 2011.
En el 2008, Unión Fenosa invertirá en esta región 348 millones de euros en la mejora de la red de distribución (101), las energías renovables (76), la generación convencional (128) y la transformación de la central térmica de Meirama (37). En total, desde el 2007 y el 2011, la compañía pretende gastarse en Galicia 1.350 millones de euros, un 40% de su inversión prevista en toda la península.
Ayer, el presidente de la eléctrica, López Jiménez, disertó en el Club Financiero de Vigo sobre el futuro de la energía en España y abogó por subir el precio de la electricidad para «corregir el déficit tarifario». También destacó la necesidad de que el Gobierno apueste por la energía nuclear y el carbón para no descolgarse de las tendencias europeas. En este sentido, recordó que Alemania, Francia o el Reino Unido «ya están dando pasos». Y aseguró que si España cambiara su actual negativa nuclear en 3 o 4 años, aún necesitaría 12 más para tener operativa su primera central. «Esta nueva política -añadió- podría ser el catalizado de la futura revolución tecnológica en el país».
Sobre la pugna internacional por el control de Iberdrola, el presidente de Unión Fenosa calificó como «poco probable» una fusión en estos momentos con la primera eléctrica española.
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