Las ayudas para la repotenciación de los parques en funcionamiento y la caducidad de los planes eólicos que datan de 1995 y que no fueron desarrollados en su totalidad han sido dos de las piedras de toque de la nueva regulación del sector. Los empresarios pedían que se les concediese nueva potencia para invertir en la renovación tecnológica de sus instalaciones (menos molinos son ya capaces de extraer más energía del viento). Y empresas como Endesa o Eurus han llegado a recurrir el decreto eólico, fundamentalmente por la caducidad de planes viejos.
Ayer, la Xunta admitió que 271 megavatios (un 12% de la potencia en juego) se reservan para terminar estos planes inconclusos. Además, la propuesta de repotenciación de los parques podrá acumular hasta un 55% de los puntos con los que se dirimirá el concurso si garantiza respeto al medio ambiente, nivel tecnológico y capacidad de evacuación en la red.