El plan energético 2007-2016 dibuja el futuro de la generación y el suministro gallegos en el próximo decenio. Aunque no está cuantificado oficialmente, fuentes del sector sitúan la inversión precisa para su puesta en marcha por encima de los 400 millones de euros. En total serán 790 kilómetros nuevos de líneas que situarán a Galicia con una capacidad de generación energética de 15.276 megavatios, a un ritmo aproximado de 54.384 gigavatios por hora al año.
La planificación de las obras incluye la ampliación de la subestación de Pazos de Borbén y la puesta en marcha de nuevas subestaciones en Sabón (para evacuar la nueva energía de las centrales de ciclo combinado), Ventorrillo y San Marcos (como apoyo a la distribución en el área de A Coruña), Aluminio (para abastecer la zona industrial del norte de Lugo), Cornido y Lugo (para apoyo de la red en Ferrol y la capital lucense), Balaídos y Nuevo Vigo (para la población y el área industrial viguesa), Vilagarcía, y las tres subestaciones de atención al AVE (Piñor, Tomeza y ?Masgalán).
Para mejorar la capacidad de intercambio entre Galicia y Portugal se malla una red de 400 kW entre Pazos de Borbén y Vila do Conde. Y existe también otra línea que comunicará Trives con Tordesillas para dar salida a los enlaces energéticos con la Meseta; y una más, de similares características, que unirá los canales de distribución gallegos con los asturianos.
El mapa eólico, pendiente
La planificación energética afecta también de modo directo al nuevo mapa eólico de la Xunta de Galicia. La comunidad cuenta en estos momentos con cerca de 3.000 megavatios instalados en parques de aerogeneradores y otros 3.600 autorizados y pendientes de instalación. Pero en pocos días se aprobará el concurso para los 2.325 nuevos megavatios que la comunidad pondrá en juego. La intención es contar con 6.500 en funcionamiento en el 2010.? La Xunta ya ha expresado su deseo de «agilizar al máximo» las obras de las redes de gas y electricidad. El conselleiro de Industria advirtió al ministro Joan Clos de que el 95% de las expectativas de la comunidad autónoma se habían cubierto en la planificación del Gobierno. Fuera del documento se quedó una subestación solicitada para Lugo, y los gasoductos Noia-Muros-Cee, de la Mariña lucense, Ponferrada-Monforte o Valga-Lalín. Pero la propia Xunta disculpó estas exclusiones con las obras alternativas previstas. Lo que falta ahora es agilidad para su puesta en marcha. El retraso del plan podría complicarlo todo.
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