Las firmas gallegas ya ocupan 3,4 millones de metros en el norte luso

Miguel Á. Rodríguez

ECONOMÍA

Desde Valença a Viana se han habilitado en diez años ocho polígonos para intentar atraer al empresariado de Galicia

14 oct 2007 . Actualizado a las 03:42 h.

Galicia lleva años goteando empresas hacia el norte de Portugal. La falta de suelo en las áreas con mayor demanda comenzó a centrifugar proyectos a principios de los 90. Y la sangría continúa. Portugal trabaja desde hace años para captar esa demanda. Las autoridades del país vecino saben que en un plazo de tres años (mediados del 2010) la Consellería de Vivenda y la Zona Franca de Vigo colocarán en el mercado gallego cerca de 15 millones de metros cuadrados de nuevos parques empresariales. Políticos y empresarios aguardan para entonces una pronunciada moderación de los precios.

Pero, hasta ese año, la previsión lusa es superar las 300 empresas de raíces gallegas asentadas en su territorio. Gran parte del camino ha sido ya recorrido. El censo de sociedades de origen galaico superaba en agosto los 150 ejemplos en un suma y sigue que, al menos de momento, parece no tener fin.

La Asociación Industrial del Minho (AIP) y las cámaras municipales con polígonos propios confirman que el 80% de los cerca de 4,5 millones de metros cuadrados generados en los últimos 10 años en el norte del país están en manos gallegas. Todavía hoy, cada semana una media de cinco empresas cruzan la raia en busca de suelo barato y en buenas condiciones. La mejora de las comunicaciones transfronterizas ha dinamizado todavía más este mercado, alimentado en su mayoría por auxiliares de la automoción e industrias del metal.

Vilanova de Cerveira abrió el mercado. El teniente de alcalde de este pequeño municipio fronterizo, que apenas supera los diez mil habitantes, tiene claro por qué nacieron sus dos primeros parques industriales. «Somos una extensión del saturado polígono de O Porriño», asevera. Joan Fernando Brito recuerda cómo varias firmas de automoción llevaban meses preguntando por las posibilidades reales de asentamiento en el norte de Portugal. «Simplemente respondimos a una demanda que Galicia no satisfacía», sentencia.

El primer polo empresarial de Vilanova (300.000 metros cuadrados) comenzó a venderse en 1989. Y en 1992 estaba repleto de naves industriales. El 85% eran gallegas. La gran demanda hizo que el concello plantease un segundo polígono que se construyó casi en paralelo (350.000 metros más). Éste segundo comenzó a ocuparse en el año 1991. Hoy está ya saturado, con un nivel de asentamiento gallego que supera el 90%. Un promotor privado (Gradín) construye el tercer polo (otros 400.000 metros) y más de un 70% se ha vendido antes de su apertura.

Funcionarios de Interminho, la empresa pública que gestiona el parque industrial de Valença, corroboran la misma tendencia. «Más del 80% de nuestras empresas proceden de Galicia», comentan. El municipio pegado a Tui habilitó 900.000 metros de suelo industrial con acceso directo a la autopista.

En Viana do Castelo son cerca de 500.000 metros. Monçao ha puesto en el mercado más de 150.000. Paredes de Coura, otros 300.000, Melgaço más de 200.000. Ponte da Lima tiene 300.000 más. Y la pequeña localidad de Arcos de Valdevez acaba de inaugurar otros 290.000 metros.