Sanmartín renuncia a la gerencia de la Fundación del Mueble de A Estrada

A ESTRADA

El gerente de la Fundación de Exposicións e Congresos de A Estrada, Alfonso Sanmartín, sacrificó ayer su puesto para poner fin a un año de tensiones políticas y de desentendimiento con la Consellería de Industria que condujeron a la entidad a una situación crítica. Sanmartín aprovechó la reunión del patronato de la Fundación para anunciar una renuncia al cargo a la que llevaba dándole vueltas desde enero. Oficialmente, el presidente ejecutivo dijo que la decisión está motivada por problemas de salud. No obstante, el problema de fondo es la lenta agonía a la que se ha visto sometida la Fundación durante los últimos meses por la crisis del sector, la falta de apoyos y el enfrentamiento abierto con la Consellería de Industria.

El mismo día de su nombramiento, el departamento autonómico le puso una cruz a Sanmartín y a la Fundación de A Estrada. La Consellería apostaba por otro gerente, pero el juego de fuerzas del patronato se resolvió a favor del estradense. El conselleiro, Fernando Blanco, anunció el desastre. En respuesta a las preguntas de los medios de comunicación sobre las posibles repercusiones de la elección de un candidato distinto al suyo, Blanco había declarado: «O tempo o dirá». El tiempo parece haber hablado. Las ayudas de Industria a la Fundación se recortaron a la mitad y el enfrentamiento inicial derivó hacia un empeño mutuo en ignorar al contrario. La renuncia de Sanmartín ha convertido a Industria en la ganadora del insano pulso mantenido todo el año. La Consellería podría haber planteado el relevo de Sanmartín -elegido por un año prorrogable que se ha cumplido este mes-, pero ello obligaría a los colectivos que forman parte del patronato a volver a medir sus fuerzas posicionándose con o contra Sanmartín. El gerente les ha ahorrado el mal trago. La estrategia de Industria ha dado resultado y ha acabado por desgastar a un gerente que ayer resumió su decisión en una frase lapidaria: «No se puede estar aquí solo para llevar golpes». «Debería haberme marchado antes. Si no hubiera una feria por medio ya me habría marchado», indicó. «Tengo 51 años y llevo 41 trabajando. No necesito estar aguantando una situación que, para mí, no es la adecuada», señaló.

Gerente sin contrato

Una evidencia de la incomunicación entre Sanmartín e Industria es el hecho de que el gerente llevaba un año trabajando sin haber firmado su contrato. El presidente ejecutivo e Industria se acusan mutuamente de dejadez, sin reconocer su nula predisposición al diálogo.