Cien días sobre la deuda imposible

P.V.

DEZA

La economía es el gran caballo de batalla del gobierno de Paula Fernández, aún en minoría, que tiene a la oposición un PP de «baja» y el apoyo de un BNG implacable

25 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Silleda vivió el cambio de gobierno con expectación. La llegada de Paula Fernández a la alcaldía era la pica socialista a una Concello donde la deuda municipal no era leyenda sino la realidad cotidiana. La alcaldesa y su equipo llevan cien días cavando en una cantera inagotable, desempolvando deuda municipal sin que todavía avisten el fondo del pozo. Es el objetivo prioritario. Nadie esperaba tampoco otro. Son muchos frentes pero sólo uno es prioritario, saber hasta donde está enterrado el Concello para poder activar programas. Porque medidas ya se activaron. El ajuste de cinturones se conoce porque hay liquidez y el milagro en Silleda se llama ya pagar lo que se va comprometiendo, y más, ir pagando lo que dejaron si pagar los anteriores. Reduciendo gastos de representación, festejos, viajes a Argentina... frentes que suman y suman.

Lo de la deuda municipal parece que será la mordaza para la oposición mayoritaria, la del PP que encabeza el ex regidor José Fernández. Poner factura tras factura encima de la mesa parece que será suficiente para frenar ímpetus moralistas desde este frente de la oposición. Por si fuera poco se comienza a hablar de juzgados porque nadie entiende, entre otras cosas, que se hace con dinero de tasas que se cobran a los vecinos y debe destinarse a pagar esos servicios, véase basura... También por qué se firma convenio tras convenio y no se cumple ninguno. Hay responsabilidades. Otra cosa es gestionar toda esa deuda ahora y libren los Ados a Paula y equipo de que las sentencias firmes no sean negociadas como lo están siendo porque si los ganadores de juicios piden la ejecución de sentencias no quedará piedra sobre piedra. Celta Prix, Sogama e Indeza, suma más de un millón, de euros claro. Mientras el gobierno cuece este desaguisado, resulta simbólico al cumplirse los cien días contratar una auditoría que permita organizar programas de gestión.

Más mundo que la deuda

En paralelo a hurgar en la deuda, el gobierno puso gestos en limpieza urbana, en mejoras en colegios y en capítulos relacionados con la niñez y la conciliación trabajo y familia, en turismo y áreas como el callejero. Pero son toques. Porque donde hay que tocar de verdad, en otro frente clave, el PXOM, también se topa el gobierno con el anterior. Revisar que la Transcantábrica no pasa por Silleda es anécdota pero no tanto aspectos de desarrollo urbanístico básicos. Esa revisión traslada fechas a 2008, y en esas dilataciones de tiempo sigue metido el plan xeral.

Desde la Xunta amiga se va perdiendo timidez y ya llegó el anuncio de potente depuradora en Bandeira y ayudas para saneamientos. Mucho tendrá que mejorar el apoyo desde otros departamentos no vaya a ser que con deuda agobiando no haya horizonte y se canse hasta el apuntador. Porque nadie miro que muchas empresas parecieron tener un fondo de negocio en el Concello dejando acumular deuda año tras año, como si nada y sin depreciación por hay intereses. Mientras el PP se mantiene aún en la critica boca a boca y militante. Destaca que su portavoz, está activo pese a estar de baja médica y hasta en eso genera conflicto municipal, que quién sabe si debe cobrar aunque asista o si ni siquiera deberá asistir.

El escenario político muestra a un BNG más callado que nunca pero con gran peso específico. Mostró sus armas en el pleno. En su posición de fuerza hasta decidió parte de la ordenación interna del gobierno. Ahí aprendió rápidamente el PSOE de Paula Fernández con quien tenía que bregar. De aquellas batallas primerizas llegaron las actuales reuniones de consenso previo. No hubo aún causa para discrepancias serias. Sigue todo abierto. El gobierno se siente fuerte y el BNG negociador del día a día. Los pactos son posibles todavía. Al BNG se le verá menos fuera que dentro del gobierno salvo con zarpazos en los plenos.