Muere un joven tras desvanecerse en un partido de fútbol sala en Melide. El equipo médico, que llegó un cuarto de hora después, intentó reanimarlo y usó el desfibrilador sin éxito
28 oct 2010 . Actualizado a las 09:30 h.Faltaban unos minutos de juego para concluir la pachanga de fútbol sala que, todos los martes, disputaba con un grupo de compañeros en el polideportivo municipal de Melide cuando una parada cardiorrespiratoria terminó con su vida. A un infarto ha sido atribuida inicialmente la muerte, anteayer por la noche, de Víctor Reyes Severino, un joven de 22 años natural de la República Dominicana, que desde hace tres años residía en el municipio coruñés, adonde con anterioridad habían emigrado su madre, su abuela, su hermana y una tía, con las que residía. «Acababa de terminar una carrera, se paró y de repente se cayó al suelo», relata Andrés Ares, uno de los doce jóvenes con los que Víctor había formado equipo para ir a jugar al fútbol. La reacción de los compañeros ante el desvanecimiento repentino fue inmediata, al igual que la del operario del Concello encargado del recinto deportivo, que «intentó reanimarlo con masajes hasta que llegó la ambulancia», cuenta.? Los servicios del 061 llegaron un cuarto de hora después de que el 112 recibiese la llamada de emergencia, realizada a las 21.50 horas, según indica Andrés Ares, que ante la demora que percibieron en ese momento «salimos en coche a buscar a un médico particular a su casa; cuando llegamos ya estaba allí la ambulancia», cuenta. Fue el equipo desplazado por el servicio de emergencias el encargado de continuar reanimando a Víctor Reyes para lo que utilizó un desfibrilador, medio con el que, como es habitual, no cuentan las instalaciones deportivas de un concello mediano como Melide. «Estuvieron unos diez minutos, pero no pudieron salvarlo», recuerda Andrés.
Tras certificar el fallecimiento, el cuerpo permaneció tendido en el suelo del pabellón hasta que a la una y media de la madrugada de ayer el forense de guardia ordenó el levantamiento del cadáver y su traslado al Hospital Provincial de Santiago, de donde llegó a última hora de la tarde al velatorio municipal de Melide tras serle practicaba la autopsia. Serán las pruebas forenses las que determinen las causas del fallecimiento de Víctor Reyes y por las que espera la familia «para ver lo que pasó», afirma su hermana Marlene. «No tenía ningún tipo de problema cardíaco conocido».
Víctor Reyes era un apasionado del deporte. Además de las pachangas que cada martes acostumbraba a jugar frecuentaba el gimnasio del pabellón y era muy frecuente verlo en las pistas de pádel. «Era inquieto», describe su hermana Marlene. «Y cariñoso y querido», agrega. Desde su llegada a Melide hace tres años nunca le faltó empleo. Desde hace dos meses, trabajaba en la Granja Campomayor, una explotación de huevos de Palas de Rei. El joven recibirá sepultura en la provincia dominicana de Monte Plata, donde reside su padre y parte de su familia, aunque no será hasta la próxima semana. Hasta entonces y, a la espera de resolver los complejos trámites para repatriar el cadáver, se velará en el tanatorio municipal de Melide, donde esta tarde se oficiará un funeral en su memoria. El suceso ha conmocionado la villa, que se ha volcado con la familia, tal y como reconoce la hermana del fallecido. «La alcaldesa y demás autoridades estuvieron al pie del cañón», subraya Marlene Reyes.