El ciclista desvela los entresijos de su contrato y anuncia que llevará a los tribunales a los kazajos
05 dic 2009 . Actualizado a las 03:36 h.Óscar Pereiro intuye que ha llegado el final. Que los días encima de la bicicleta del ganador del Tour 2006 han tocado a su fin. Con un final inesperado. Por un contrato que el Astana no parece dispuesto a cumplir y que el ciclista gallego va a reclamar en todas las instancias. Comenzando por la UCI, para paralizar la garantía bancaria del equipo.
Pereiro compareció, pero para dejar en evidencia a un Astana del que parece que nunca llegará a vestir su maillot. «Yo no le he puesto una pistola en la cabeza a nadie para que me fichara. Voy a intentar llegar hasta el final con todo esto», comentó a modo de sentencia y tras relatar paso a paso, con correos electrónicos y contratos en mano, cómo se había fraguado su fichaje.
La llamada en cuestión lo pilló trotando. Era el 10 de noviembre y al otro lado del teléfono estaba Ángel Edo (de una empresa de representación) proponiéndole el fichaje. «Me llaman y me dicen que no quieren negociar, que hay este dinero, si interesa adelante, y la oferta económica era buena pensando que yo venía de un año malo y para mí estar al lado de Alberto [Contador] era lo mejor que me podía pasar». Al día siguiente recibe un correo electrónico de Yvon Sanquer, mánager del equipo «en donde me manda el contrato [lo enseña] y me pone en el mensaje que urgentemente firme las cuatro copias de cada contrato, tanto el de imagen como el deportivo».
Al mismo tiempo aporta su clave personal en los archivos de la UCI para que el nuevo equipo pueda acceder a su carné biológico y días más tarde es el primer directo deportivo, Guiseppe Martinelli, quien le indica que todo está conforme.
A partir de ahí comienzan los problemas. Después de varios días de silencio, el viernes pasado el Astana pide una rebaja del contrato que Pereiro descarta después de haber firmado por una cantidad muy inferior a la que cobraba en el Caisse d'Epargne y el lunes le confirma que el contrato no puede llevarse adelante. Para entonces, Pereiro ya se había puesto en contacto con sus abogados, que le confirmaron que todo apunta a su favor.
Con un contrato que entrará en vigor el 1 de enero no puede fichar por el momento por otro equipo, pero asume que a estas alturas será difícil, por eso apunta a la retirada: «Soy realista y cuando gané el Tour del 2006 sabía que no iba a ganar otro porque yo no tengo la calidad de Alberto para luchar por varios tours. Lo mismo lo sé ahora. No olvido que vengo de estar cuatro meses parado. Yo sé que este es mi final, pero ya he hecho todo lo que tenía que hacer en el ciclismo. No es nada triste. Viviré más tranquilo. Suena a despedida o a iniciar otra vida».