La asignatura pendiente del Dépor tiene ahora especialista. Juca abrió el triunfo de falta directa frente al Xerez y acabó con la mala racha de sus compañeros en esta suerte del fútbol, en la que el equipo coruñés no había dado noticias desde hace casi dos años. El mediocentro, que ya había marcado de golpe franco en la pretemporada contra el Olympique de Lyon -«ya tenía ganas de hacer un gol de falta. Tenía esa necesidad. Había marcado uno en un amistoso, pero no es lo mismo», dijo a su salida del estadio de Chapín-, plasmó ayer de nuevo las horas extra de entrenamiento en solitario para mejorar su técnica que lleva en sus botas desde que llegó a A Coruña. Un esfuerzo que se mira en el espejo del estilo inigualable de Zico.
«Tengo vídeos de sus goles y los veo para aprender», reconoce el mediocentro, quien se fija en cómo lanzaba el Pelé blanco: «Era de los de bola colocada, pero venía siempre corriendo y tomaba un poco de velocidad antes de pegar al balón». Juca, que en noviembre cumplirá 30 años, no desaprovechó una falta cuya ubicación parecía haber elegido él mismo. Volcada al lado izquierdo y a solo un metro de la frontal, disparó con su pierna derecha fuerte y dirigido a la escuadra de Renan, que tocó, pero no alcanzó a despejar, el balón.
Sergio, en el 2007
El Deportivo no marcaba de lanzamiento directo en partido oficial desde el 19 de diciembre del 2007, cuando Sergio -anoche titular- acertó frente al Espanyol en la Copa. El centrocampista quitó entonces las telarañas de la meta de Lafuente, como el coruñés Iago Iglesias había hecho solo unos meses antes (en abril) frente al Nástic en Liga. La pasada temporada, el 7 de diciembre del 2008, Lafita abrió el triunfo liguero frente al Málaga con un golpe franco indirecto. Verdú tocó el balón y el maño disparó por debajo de la barrera. El portero Goitia recibió el balón con manos de mantequilla.
Entrenamientos
Juca, al que en el Partizán conocían como «El bombardero brasileño», se queda habitualmente en el césped mientras sus compañeros se retiran a los vestuarios. Recoge media docena de balones, que coloca a su alrededor, clava tres muñecos azules de metal a modo de barrera y ¡pim, pam, pum! «Cada día hay que trabajar para mejorar. He hablado con el míster para perfeccionar los lanzamientos y él me anima a intentarlo siempre que pueda», explica. Ayer, tras una semana en la que tuvo que responder a los reproches por su supuesta falta de adaptación al ritmo de la Liga española, señaló: «Cuanto más entrenas, mejor eres.. Le procuré pegar fuerte, que el balón cayese cuando llegase al portero, y así fue».
Hace solo unos días, tras unas declaraciones de Cristiano Ronaldo en las que se declaraba feliz con el balón de la Liga, al que describía como más ligero que otros y que volaba muy rápido en las faltas, Juca bromeaba: «A mí también me gustará cuando marque... Puede que hasta me lo acabe llevando a casa». Desde ayer puede que guarde el primero.