Regresó a casa para «remontar el vuelo» en su carrera y confiesa que le tiene «más cariño al deportivismo que al club»
Han pasado cuatro años de su debut en Primera y dos desde el último partido en la máxima categoría. Pero, principalmente, a Iaguito (O Birloque, A Coruña, 1984) le ha pasado de todo. Lo último, que ha fichado por un equipo, el Montañeros, que juega sus partidos de Segunda B a cincuenta metros de donde él nació.
-Sigue quemando etapas.
-Es un reto para todos. La clave es la permanencia. Hay jugadores y José Ramón tiene una propuesta atractiva, inhabitual. Si sale bien, será bonito vernos jugar. Si no, será por los condicionantes de la categoría.
-¿A qué se debe su fichaje?
-Salvo por el dinero, no me merecía la pena marchar.
-¿Pensar que iría a un Primera o Segunda sería irreal?
-Totalmente. Y dentro de mi realidad como jugador no entraba esa opción.
-¿Le falló el factor mercado?
-No sé cuál es, pero yo no lo tengo. Puramente deportivo no puede ser cuando hay un jugador que no hizo una buena temporada o estuvo lesionado y sube de categoría. Eso hace llevar a engaño.
-¿Sobrevive anímicamente?
-No es sencillo, pero tienes que tener claro dónde estás y a lo que te expones. Yo siempre lo tuve. Para mí, no ha cambiado mi vida. Simplemente, lo que era mi afición pasó a ser mi profesión. Sabía que todo podía cambiar en una semana. Me llamaban pesimista y yo era realista. Hay que asumirlo así.
-¿Seguirá con los estudios, la cara B de su vida?
-Nunca fue la cara B, en realidad lo era el fútbol. Dar clases era mi vida hasta ese momento. Sabía que sería complicado vivir de haber jugado. Viviré de otras cosas y para eso tengo que prepararme. Una de las mejores maneras era estar en mi casa.
-Usted militó en el Elche y el Valencia B. El fútbol gallego se ha acostumbrado a emigrar.
-Se le ha empujado a ello. Hay escasas salidas en Galicia. Como dice mi madre, «o sol da casa non quenta». A los de fuera les pasa lo mismo con nosotros.
-Algunos se marcharon desencantados con los clubes.
-Ya prefieres que te paguen menos, pero que te paguen. Lo que no puede ser es lo que sucede en el fútbol español. El Elche me debe dinero desde hace dos años. No puedo entender que no esté regulado de otra manera. En otros países, el Estado castiga de inmediato a los clubes que no pagan. En Segunda B, como dejen de pagarte tres meses, tienes al casero encima. Lo pasas mal, y la gente solo ve que sales al campo y no rindes.
-¿Hay alguna posibilidad de regreso?
-Mi intención siempre fue volver a Galicia. Se lo decía a Pita: «A mí esto no me vuelve a pasar. Para jugar en Segunda B, juego en mi casa, porque esto no me compensa. No soy feliz». Tengo que estar en mi casa. Siempre pensé en hacerlo lo mejor posible para poder volver.
-Me refería al Deportivo.
-Es imposible, aunque hay un cariño especial. Tal y como está el fútbol, yo estoy a otro nivel, no de Primera. ¿Al Laracha? También hay un cariño especial. Cuando voy a ver a mi hermano, lo gozo. Con el deportivismo me pasa igual. Le tengo más cariño a la gente que al club.
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