El ingeniero de Riazor pide disculpas y recuerda que el césped «lleva con apaños desde hace 17 años»
DEPORTES
El ingeniero del césped de Riazor, José Manuel Calderón, pidió ayer de forma pública disculpas por lo ocurrido antes del España-Bélgica del pasado sábado, un incidente que calificó de aislado y que le supuso «una gran vergüenza». Según explicó, el bochornoso espectáculo previo al partido, cuando a instancias del árbitro varios empleados del Deportivo cavaron bajo las dos porterías para elevar la altura del larguero (que estaba seis centímetros por debajo de la norma), se produjo debido a la acumulación de trabajos de mantenimiento en el campo, que poco a poco fueron enterrando las porterías. «Nadie volvió a comprobar si las alturas seguían siendo reglamentarias y eso es una mala práctica de la que yo soy responsable», dijo.
Calderón se manifestó contrario a la solución de los surcos, pues lo normal hubiera sido levantar las porterías, que se encuentran embutidas en cilindros de hormigón, con la ayuda de una grúa. «Pero no se consiguió una», dijo. Ahora se taparán los huecos excavados en las áreas de ambas metas. Se colocarán unas placas de hierba traídas desde la Ciudad Deportiva de Abegondo y se compactará la tierra para que no se muevan, posteriormente, se levantarán los postes hasta la altura normativa. «Todo estará preparado para el partido del domingo», aseguró.
Un tepe nuevo
Además, el responsable del césped del estadio, que también lo es del de la Ciudad Deportiva de Abegondo, explicó el mal estado del terreno de juego en la zona de porterías -que Aranzubia tildó ayer en La Voz como «irregular, pantanosa y peligrosa»- con el hecho de que el césped de Riazor es muy viejo. «Hace dos o tres meses que recordé en el club que necesitaba ser cambiado, porque lleva con apaños desde hace 17 años, pero un tepe nuevo cuesta entre 150.000 y 200.000 euros y es un coste que el Deportivo no puede asumir», dijo.
Calderón también explicó que, en su opinión, «es necesario intensificar el mantenimiento de Riazor. Necesito más colaboración y más esfuerzo», añadió. La plantilla de jardineros de los campos de Abegondo está compuesta por cuatro personas. «En mi opinión, es un número insuficiente para darles un toque de calidad y poder anticiparse a algunos problemas que están comenzando a surgir», afirma. En Riazor, dispone de un cuidador y la colaboración del encargado del mantenimiento general del estadio. «Estamos hablando de personal muy válido, pero claramente insuficiente», insistió.