Los vigueses pagaron con el empate la relajación en el inicio del segundo acto
07 sep 2009 . Actualizado a las 03:00 h.Primer punto de la temporada, pero una miseria para la superioridad del Celta ante un Salamanca que sobrevivió en la cueva y en un golpe de fortuna. Volvió a marcar Trashorras, que monopoliza los cuatro goles del cuadro vigués y que se ha convertido en la figura estelar de un proyecto tan imberbe como ilusionante. Salvo en la pájara inicial del segundo acto que le costó el gol local, los vigueses fueron los amos del partido, encerrando durante muchos momentos a los locales. Faltó la puntilla, pero estrenarse a domicilio es un avance con respecto al pasado.
Fue el Celta del primer tiempo un equipo mandón. Quiso el balón y ser protagonista y lo consiguió salvo en contadas ocasiones. Eusebio apostó por los seis ex salmantinos en el once inicial y quizás algún despistado pensaría en la grada que la Unión jugaba con las camisetas cambiadas. Sin embargo, el hombre del partido tan solo visitó el Helmántico como visitante. Trashorras volvió a demostrar el estado de gracia que le acompaña y el lucense se inventó todo el juego de ataque de los gallegos, que vivieron casi siempre en campo contrario. Sin embargo ese dominio no tuvo traducción en el marcador, esencialmente porque los vigueses siguen sin poder contar con un nueve de referencia. La ocasión más clara la tuvo Dani Abalo en una vaselina por encima del portero que acabó en el palo. Pero también Saulo y el propio Trashorras estuvieron cerca del gol sin éxito.
Dice el manual que el Salamanca en casa es un equipo con poderío y con riesgo, pero ayer ante sus ex compañeros tuvieron que recurrir al contragolpe para asustar. Lo hicieron casi siempre por las bandas y con Akinsola como principal actor. Un defectuoso despeje de Falcón también creó incertidumbre, aunque Quique Martín no acertó. Otro problema añadido era que los dos centrales celestes vieron la cartulina amarilla a las primeras de cambio.
El descanso se le hizo corto a los vigueses, que salieron adormilados a la reanudación, momento que aprovechó el Salamanca para adelantarse en el marcador. Se estrenó Despotovic tras una combinación con Salva Sevilla.
La bofetada espabiló al Celta y en la siguiente jugada pudo empatar, pero el colegiado invalidó el tanto de Saulo -tras una excepcional asistencia de Trashorras- por un fuera de juego que la tele confirmó como inexistente.
Asedio total
A partir de aquí el Celta se dedicó a vivir en campo contrario en busca de un premio de justicia, pero volvió a toparse con los palos. Fue en este caso el larguero quien repelió un zambombazo de López Garai.
Pero ni los palos pueden con Trashorras. Cuando el cuadro vigués comenzaba a atascarse en un juego horizontal que rozaba el pasivo apareció la bota derecha de Trashorras para marcar por toda la escuadra una falta directa desde la frontal.
Con el empate no aflojó el Celta ni se estiró el cuadro local, que renegó de todos sus principios para vivir en la cueva. Pudo decantar la balanza Iago Aspas con una tijereta tras una jugada elaborada por toda la delantera.
El monólogo celeste se vio implementado con la expulsión del local Rossato a falta de un cuarto de hora y Eusebio todavía buscó más mordiente con Michu, el gran sacrificado en el once, en el campo.
Todo estaba a favor para ganar, pero a los célticos comenzó a pesarle el tremendo esfuerzo de llevar todo el peso del partido en un día de calor mesetario. Solo Hugo Mallo, que salió de refresco, demostró su futuro con un tiro ajustado que acabó en córner. También Saulo tuvo el triunfo, pero de momento la fortuna no viste de celeste. Incluso hubo un par de jugadas dudosas para polemizar.
Pero un empate fuera de casa es un bien que se le había negado al Celta en la primera salida en los dos años anteriores. Un buen síntoma para un ambicioso equipo que ilusiona.