La nueva Kournikova enfurece al público de Roland Garros

Sebastian Fest

DEPORTES

La sonrisa ya no estaba, el color de su piel se había apagado y un levísimo temblor se adivinaba en Michelle Larcher de Brito, la adolescente portuguesa de 16 años que asombró esta semana al tenis mundial y a la que algunos han comparado con Kournikova.

Tras siete días de ensueño en los que alcanzó la tercera ronda de Roland Garros para romper récord en la historia de su país, nadie hablaba de su tenis, casi nadie de su debut en la pista central. Lo único que importaba era lo insoportablemente fuerte que Larcher es capaz de gritar a la hora de pegarle a la pelota.

«Es una muy buena jugadora, pero tiene un carácter muy duro. Espero que mejore, pero es joven, tiene muchas cosas que aprender», fue el duro juicio de la francesa Aravane Rezai, 57 de la clasificación, tras imponerse por 7-6 (3) y 6-2 a la 132 del mundo. El estadio de Roland Garros se convirtió en un insólito duelo de gritos y malos gestos, que se cerró con abucheos a la adolescente portuguesa. «El grito es parte de mi juego, me da ritmo y si no lo hago, no soy yo», argumentó Larcher. La jugadora lusa dio un espectáculo que bordeó peligrosamente la frontera del mal gusto y la educación. Ya el hecho de que cada vez que impacta la pelota emita un agudo chillido, superior al que soltaban Mónica Seles y Sharapova, desquicia a sus rivales, pero ayer Larcher sumó festejos arrebatados en cada punto ganado, enfureciendo a Rezai, que se quejó más de una vez al juez de silla.

Larcher comentó: «Tengo 16 años y aún estoy aprendiendo, quizá alguna vez pueda controlar mis gritos, no lo sé, pero lo intentaré». Larcher no es precisamente querida en el vestuario. «Lo noto por la forma en que me miran las jugadoras», señaló.

Negó que la animosidad de sus rivales llegue a afectarla, «porque me considero fuerte y soy capaz de manejar los problemas que se presenten».