Cada mañana, a las puertas de Murray Park, la lujosa ciudad deportiva del Glasgow Rangers, Nacho Novo (Ferrol, 1979) atiende una hilera de peticiones de autógrafos. Aunque luego pasee en verano por su ciudad casi como un completo desconocido. Es la paradoja que supone saborear el éxito lejos de casa, jugando cada quince días en Ibrox Park ante 50.000 espectadores. Laureado en Escocia como uno de los goleadores del Glasgow Rangers, el punta no tuvo, quizá hasta el partido del sábado, el reconocimiento que merecía en Galicia.
Como cualquier otro chico, Nacho Novo probó en la cantera de los equipos de su zona. Se fogueó en la Primera Regional con la camiseta del Galicia de Mugardos y jugó algo en el Racing hace ya más de una década. Sin que casi nadie viese en él nada especial. «De niño, no fui ni a la selección de Ferrol. ¡Ya no digo la gallega! Mira lo que me ayudaron», comentó hace tiempo. Con el combinado autonómico disfrutó una dulce venganza el sábado en Riazor, con dos goles y un partido sensacional frente a Irán.
Por la mañana había jugado un cuarto de hora del derbi escocés frente al Celtic. Salió del estadio escoltado para luego tomar un vuelo privado a Alvedro. Fernando Vázquez dio la alineación condicionada a que llegase a tiempo. Mientras, Chino Losada calentaba como uno más de los titulares por si Novo no llegaba a tiempo. Valió la pena la paliza. Motivadísimo, Riazor vio lo mejor de un punta cuyo último reto, antes de tomar un vuelo hacia Escocia, fue el Huesca de Tercera División.
El ferrolano se curtió en el modesto Raith Rovers del campeonato escocés, progresó en el Dundee y ya llegó con cartel de gran fichaje al templo de la afición protestante, Ibrox Park. Su carisma le convirtió también en objeto de la ira de los ultras más violentos del Celtic. Las amenazas de muerte que sufrió esta temporada hicieron que su casa estuviese vigilada las 24 horas del día.
No guarda rencor, cuando lo fácil habría sido pasar factura cuando marcó 25 goles en la temporada del doblete, la 2004/05. «Mi vino bien irme para madurar. Yo era algo cafre», comentó hace tiempo en La Voz.