Verde, muy verde. Tito Ramallo deberá trabajar mucho con los suyos para corregir los múltiples defectos que mostró el Fabril en la derrota ante el Sestao (0-1). Falta jerarquía y mando en el centro del campo, eso que daban Álex y Pita, y que aprovechó el Sestao para ahogar a los bisoños blanquiazules con una presión muy agresiva que les dejó sin ideas.
Pese a las malas sensaciones y a las dos derrotas iniciales, la Liga es muy larga y el filial deportivista tiene tiempo suficiente para corregir este inesperado inicio. Como dato positivo cabe destacar la buena actuación de David Rochela. El central de As Pontes estuvo rápido en el corte y en la anticipación, y puede ser la piedra angular sobre la que gire este renovado proyecto.
La presión visitante provocó múltiples errores en el pase, en especial de un Momar Diagné que estuvo muy desafortunado. Los vascos hicieron su partido y avisaron a los tres minutos en un error de Juanan, que Txiki malogró cuando se encontraba solo ante Manu. Un primer indicativo de lo que vendría a continuación.
El central balear no tuvo su tarde, y en el minuto 23 vio como Etxabe le ganaba la espalda (en posición muy dudosa), aprovechando un gran pase de Txomin para batir a Manu, principal novedad en el once inicial, y también muy errático durante todo el partido.
Con el 0.1 fue un querer y no poder. Solo arrebatos individualistas (a veces en exceso) de Iván Carril, Iván Pérez o Hugo García ponían en jaque a la zaga visitante. Incluso Larrategi tuvo en sus botas la posibilidad del segundo en una falta, pero su disparo fue repelido por el larguero.
En la media hora final, el Sestao se dedicó a perder tiempo y el Fabril apenas gozó de ocasiones claras para empatar. El 0-1 fue inamovible. Paciencia y trabajo, mucho trabajo, Es lo que le toca ahora al Fabril.