Los médicos mexicanos insisten en que el lesionado Andrés Guardado podría estar jugando en tres semanas, mientras que desde los servicios médicos del Deportivo se remiten a las pruebas que se realizarán a su regreso a A Coruña el lunes y evitan pronunciarse para no entrar en polémicas.
Si hace unos días era Rubén Cruz, el médico del Atlas de Guadalajara, el que decía que la rotura fibrilar de Guardado tenía mejor aspecto de lo esperado y podría regresar a la competición antes del final de Liga (como en un principio se esperaba), ayer fue Rafael Ortega, jefe de los doctores del Chivas, el que insistió en los plazos establecidos por su colega y entró a analizar las causas de la lesión. «Si Hugo Sánchez le hubiese metido un navajazo, pues sí tendría la culpa, pero ahora todo es culpa de Hugo. También hay responsabilidad del cuerpo médico del Deportivo, porque si yo tengo un jugador lesionado o que no está al cien por cien no hubiera autorizado dejarlo ir a la selección. También Andrés debió haber dicho si estaba en condiciones para jugar, porque primero está su integridad física», dijo Ortega.
Andrés Guardado reconoce que jugar con su selección pudo haber influido en su lesión y zanja el asunto: «Tratan de buscar culpables, pero ya he mencionado que lo que menos me interesa es pensar en por qué me lesioné».