Ángel Lafita regresó a la titularidad por la puerta grande, gol incluido. Al término del encuentro, el maño dedicó la faena a a todos los que le apoyaron «cuando estaba muy fastidiado». «A aquellos que han apostado por mí y al sacrificio que he realizado», añadió sin muchos matices más.
Minutos después, el entrenador Miguel Ángel Lotina dedicaba un capítulo especial al ex jugador zaragocista. Comenzó en su estilo («Cuando un futbolista juega como él...») pero pronto explicó que «el cambio de sistema quizá le ha beneficiado». «Con el anterior estaba más pegado a la banda y ahora tiene más libertad», argumentó el técnico del Deportivo. «Está muy bien, él entrena bien y es una alegría enorme», dijo orientando el análisis de la temporada de un hombre que comenzaba como uno de los fijos y después se fue cayendo de las convocatorias paulatinamente.
Sin embargo, ambos protagonistas decidieron enviarse un par de misteriosos mensajes teñidos de misterio. «Yo he hecho más cosas por él que no se pueden contar», espetaba el entrenador minutos después de que el árbitro pitase el final del encuentro.
El jugador se quedó a medias en la explicación y reconoció que Lotina le había echado una mano fundamental para su regreso al once inicial. «El entrenador me ha ayudado en algo, en cosas que prefiero no contarlas y que han sido un factor clave», aseguraba Lafita como respuesta a las palabras de su preparador.
Además, el maño se mostraba contento por cómo le fueron las cosas en la tarde de ayer: «Llevaba mucho tiempo esperándolo y se ha dado en este partido. Salí muy contento, después del encuentro, que es lo que pretendía».
Optimismo
El resto de los jugadores consultados tras el duelo mantenían la firme esperanza de que el Deportivo salvará la categoría. Para Filipe Luis «fue un partido casi perfecto». Coloccini no le temía al Sevilla y dijo: «Podemos lastimarlo». Pablo Amo cree que «Riazor empieza a ser lo que tiene que ser: un fortín». Y Xisco se congratulaba de que el esfuerzo hubiese merecido la pena.