Mucho antes de que el Mundial de fórmula 1 comience en Australia el 16 de marzo, la temporada ya tiene un damnificado: Pedro Martínez de la Rosa (Barcelona, 1971). McLaren le dio esperanzas cuando Alonso dejó su asiento libre, pero el catalán siguió relegado a seguir rumiando su frustración como piloto de pruebas. Esta semana participó en los test de Cheste.
-¿Se «espía» mucho a los otros monoplazas durante los test de invierno?
-No mucho... bueno, en la fórmula 1 siempre tienes un ojo puesto en la competencia. Pero ahora la mayoría de las escuderías estamos en la misma situación. Hemos intentado sacar el coche lo antes posible, la segunda semana de enero, y esto comporta que haya muchas piezas que aún no son las del Gran Premio de Australia. Es cierto que mantienes un ojo en lo que están haciendo los demás, pero es muy difícil sacar conclusiones, porque en estos entrenos tú no sabes con cuántos kilos van... entonces lo más inteligente es sacar tus propias conclusiones.
-Entonces, si yo le digo que Williams me está sorprendiendo gratamente y BMW me decepciona, ¿usted no lo comparte?
-No, no sirve de nada. A ver, podrías estar en lo cierto pero también podría ser que BMW tenga un coche mucho más competitivo pero que vayan con cincuenta kilos de combustible y hayan hecho un simulacro de clasificación. Ahora es contraproducente sacar conclusiones, hay que ser muy cauto, y lo único que vale son las tandas largas, porque ahí sabes a ciencia cierta con cuántos kilos han empezado y con cuántos han acabado.
-Así que los pilotos se ríen siempre de nuestros titulares cuando destacamos que un piloto «gana» una jornada de test.
-No valoramos nada de eso. Pero ahora bien, si haces una tanda de equis vueltas y tu primer giro es el más rápido del día... cuidado, eso es muy buena señal. Por ejemplo, yo en Jerez hice el segundo mejor tiempo y estaba muy satisfecho porque fue en mi primera vuelta de una tanda de 20: muy cargado de gasolina hice un crono muy competitivo. Eso significa que el coche va bien. Lo único que miramos son las tandas largas, de lo demás nos reímos.
-Si en vez de en una entrevista usted y yo estuviésemos tomando café en privado, ¿me aseguraría que el R28 puede hace campeón a Fernando Alonso este año?
-Yo creo que va a luchar por el título. Pero si ahora mismo me es imposible asegurar que nosotros tengamos un coche para ser campeón, imagínate lo que sería para mí valorar los otros monoplazas. Lo que es seguro es que este año no habrá un partido de tenis entre dos escuderías. Va a estar más abierto, van a estar Ferrari y McLaren, por supuesto, pero también BMW y Renault. Y será bueno que esto ocurra, nadie quiere otro partido de tenis, no es bueno que solo cuatro pilotos puedan ganar una carrera antes de que empiece.
-¿Está cansado de que se le pregunte siempre por Fernando Alonso?
-La verdad es que sí, estoy cansado de eso, y lo digo con cariño. Realmente yo no soy él, yo tengo mi equipo, trabajo para que mi equipo gane al suyo, somos rivales en estos momentos, y a mí no me gusta hablar por boca de otro. Lo que pasa es que cuando no quieres contestar algo que te preguntan sobre él parece que hay una mala relación y eso no es así. Quiero que se respete el trabajo de mi equipo y que la gente asuma que somos rivales.
-¿El MP4-23 es muy diferente al anterior?
-No, para nada, como digo siempre es una evolución y no una revolución. A nivel mecánico es muy parecido, lo que más cambia es en aerodinámica, pero aún hay algunos elementos que son del coche viejo. Todavía esperamos saltos de calidad con algunas mejoras.