Ayer partió de Alvedro el último vuelo directo a la capital francesa
12 sep 2011 . Actualizado a las 11:29 h.La ciudad del amor y de la luz pero también la ciudad de las vacaciones, el trabajo y los estudios. Au revoir, París. La capital francesa se despide del aeropuerto de Alvedro después de que ayer partiese el último vuelo directo de la compañía Vueling. Una ruta, subvencionada con dinero público, que fue inaugurada en marzo con músicos de la Orquesta Sinfónica de Galicia y que ayer llegó a su fin. Muchos de los pasajeros del vuelo VLC 2932 ni siquiera sabían que ya no habrá más vuelos directos a Alvedro, y eso que más de uno tendrá que regresar por Santiago o hacer escala en Madrid.
Es el caso de Alba Castro, estudiante de Traducción e Interpretación que obtuvo una beca para cursar un año en Francia: «No tenía ni idea», dijo esta vecina de Muros, a la que se le cambió la cara al enterarse de la noticia: «Y yo que pensaba que en un par de meses podría volver. Además mi hermana vive aquí, en A Coruña, y ya tenía casa y todo», se lamenta esta joven que comenzó a pensar en otras posibilidades: «Tendré que buscarme la vida, a lo mejor por Oporto pero es que está muy lejos de mi casa...», se queja Alba. Y es que como bien dice, «no es lo mismo viajar en una compañía de bajo coste que en una normal», sobre todo, para una estudiante.
Esperando la hora de embarque se encuentra también Manuel Eiroa, conocido empresario coruñés en el sector de la decoración. Le acompañan Pacheco Fernández y Mirita Martínez, personal de confianza de Manel Decoración y que viajan a París para asistir a la feria Maison et Objet. «Sabíamos que era el último vuelo y lo cogimos por los pelos», reconoce Eiroa. Regresan el martes pero a través de Iberia y haciendo escala en Madrid, por lo que ya se resignan a perder todo el día. «Con el vuelo directo aprovechamos un día de trabajo, por no hablar del coste que sale mucho más barato. Además, con los horarios de Francia, si haces escala en Madrid, ya pierdes todo el día», comentan. Ellos, que viajan a este país, dos o tres veces al año, lo tienen claro: «Hay que hacer fuerza para que se mantenga esta ruta».
También vuela París, Cristina Alves, francesa e hija de padre gallego cuya hermana vive en A Coruña. Reconoce que con el vuelo directo se anima a venir más veces a visitarla: «Es que con la niña, si tengo que hacer escala, casi no vengo porque es mucho trastorno. Es un viaje muy largo», dice en perfecto castellano. Así que mientras Vueling no retome la ruta, solo queda decir eso de au revoir, au revoir.