Heredó la voz de su padre, pero su ocio lo dedica a leer, viajar y al jardín
24 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Es difícil robarle una mañana a Manuel Rivas Caridad (Cambre, 1952). El nuevo alcalde tiene una agenda más que apretada y en la mesa de su despacho, el mismo que ocupó durante más de tres décadas su antecesor, el socialista Antonio Varela Saavedra, se acumulan los informes que debe firmar y la documentación que quiere revisar. Ha cambiado de sitio el escritorio y piensa en sustituir alguno de los cuadros que hay colgados en la pared. «Es que no me dicen nada...», explica. Compaginar la tarea de alcalde y la de gestor de su empresa (ubicada en el polígono de Sabón) le supondrá un esfuerzo doble. Eso no le desanima.
-Está acostumbrado a gestionar una empresa. ¿Será similar gestionar un Ayuntamiento?
-Creo que es distinto. En el Ayuntamiento los trámites son más lentos, hay más papeleos y los procesos requieren más tranquilidad y transparencia. En la empresa privada recibes ofertas, haces unas valoraciones, decides, firmas y se acabó. En el Ayuntamiento hay informes técnicos que, por cierto, yo espero agilizar. Lo que sí tengo claro es que tomaré medidas correctoras como si fuese una empresa privada.
-¿Cree que proyecta una imagen de acuerdo con lo que es?
-Las personas que no me conocen creen que soy distante. De hecho, durante la campaña hubo alguien que dijo que era? ¿cómo es la palabra?... ¡presuntuoso! Pero eso lo dicen los que no me conocen. Creo que soy una persona cercana, con los pies en la tierra, muy tranquila y no me gusta tomar decisiones precipitadas. No soy orgulloso y me gusta hablar con las personas llanas, como yo.
-En la campaña hubo alguno que se metió con su bigote.
-[Se ríe] Me lo dejé por una apuesta, por un reto personal, cuando tenía 20 años. Me lo afeité pasados cuatro o cinco años, pero me lo dejé otra vez por mi madre, porque me decía que me sentaba bien.
-Así que es cuestión de apuestas?
-Puede que en el futuro me lo tenga que afeitar? pero, desde luego, no me lo volvería a apostar.
-No lo he escuchado cantar, pero alguien me dijo que tiene muy buen oído y buena voz.
-Posiblemente por mi padre. Él fue músico en los años cincuenta y sesenta. Iba de fiesta en fiesta en moto, cargando con el instrumento y muerto de frío. Era saxofonista y vocalista de una orquesta. Lo dejó cuando yo tenía 10 años.
-¿Y usted? ¿Hizo sus pinitos en la música?
-[Resopla y entorna los ojos] La música es mi asignatura pendiente. Mi hermana y yo heredamos la voz de mi padre y cuando hice la carrera en Huesca estaba en un grupo folk y de canción protesta.
-¡Vaya! Un contestatario.
-Sí. Eran los setenta, Franco no había muerto y había que protestar contra la dictadura. Sin embargo, mis oportunidades musicales se desvanecieron cuando comencé a trabajar. La música me sigue gustando y en las reuniones suelen pedirme que cante.
-Supongo que no hay que animarlo mucho para que se arranque?
-En algún crucero que he hecho acabé en el escenario.
-Quién sabe. Quizás deje la política por la música.
-A estas edades? eso se lo dejo a mi hija, que tiene una voz excepcional.
-Supongo que últimamente no le queda mucho tiempo para el ocio.
-Bueno, paso más tiempo en el trabajo que en casa.
-¿Qué le dice su mujer?
-Cuando llego me dice «hola» y, cuando me voy, «¡ya está bien!».
-¿Le gustó la idea de que se presentase a las elecciones?
-Si ella no me hubiese apoyado no estaría en política. Mis hijos no se opusieron, pero tampoco me animaron abiertamente. Pero yo creo que si tienes unas ideas y quieres arreglar las cosas debes hacerlo desde dentro.
-Ya sabe que no será tarea fácil..
-Debo asumir que puedan surgir enemigos. Es imposible satisfacer a todo el mundo. Cuando tome una decisión lo haré pensando en el bien de la comunidad, aunque un colectivo se vea desfavorecido.
-¿Espera ejercer tanto tiempo como su predecesor?
-Un político no debe estar más de dos mandatos en un puesto como este.
-¿Y si consigue mayoría absoluta en las próximas elecciones?
-Da igual. Tengo claro que no estaré más de ocho años, a menos que mis vecinos me aten con una cuerda al Ayuntamiento? porque lo haga bien. No, en serio, creo que ocho años son suficientes.
manuel rivas caridad alcalde de cambre
«Puede que en el futuro me tenga que afeitar el bigote, pero no me lo volvería a apostar»
Manuel Rivas Caridad