La crisis del pequeño comercio llega al entorno de la plaza de Lugo
A CORUÑA CIUDAD
La milla de oro acusa el precio de los alquileres y la escasez de ventas
18 jul 2011 . Actualizado a las 11:10 h.La crisis aterriza en la milla de oro coruñesa. Tras la debacle comercial de las calles de San Andrés y Torreiro, que durante años fueron el epicentro del pequeño comercio en la ciudad, y que en los últimos meses han sufrido el cierre de decenas de negocios, ahora es el turno del entorno de la plaza de Lugo, considerada en los últimos tiempos como un lugar a salvo de los efectos de la coyuntura económica. Los carteles que informan de liquidaciones se pueden ver ya en varios establecimientos del área, en vías como la de Teresa Herrera o la calle Betanzos.
La tienda de moda femenina Mimosa, situada en Padre Feijoo desde hace cinco años, es otro ejemplo: anuncia también en sus escaparates la liquidación total de su mercancía por cierre. Isabel Becerra, su propietaria, explica que los motivos que la han llevado a tomar esta decisión pasan por el descenso en las ventas y el precio de los alquileres. «Con la cantidad de centros comerciales que hay nos tenemos que repartir las ventas entre todos porque los clientes son los mismos», apunta.
En su día intentó negociar con el dueño del bajo una reducción del alquiler, pero este prefirió el fin de la actividad antes que llegar a un acuerdo. Bajo su punta de vista, en estos momentos existe una oferta excesiva de negocios en la ciudad. «Hay muchas tiendas en A Coruña. Tenemos un centro comercial enorme que no tienen ni Madrid ni Barcelona», señala la propietaria del negocio.
Aunque empezaron siendo cuatro empleadas, cuando se trasladaron de la avenida de Arteijo a la ubicación actual, en estos momentos solo cuenta con dos trabajadoras, que el próximo 31 de agosto se sumarán a la lista del paro. Hasta ese momento, todas las prendas, excepto la colección de Denny Rossi, cuentan con un descuento del cincuenta por ciento. «Aunque lo ideal sería aguantar», dice con cierta tristeza por el cierre del negocio de moda, un mundo en el que lleva tres décadas, Isabel Becerra tiene la esperanza de una vez pasada la crisis «montar otro negocio, aunque sea más pequeño».