Fue camarero en el Gaucho Díaz mientras se sacaba la carrera
20 jun 2011 . Actualizado a las 12:45 h.Arquitecto de profesión, José Carlos Calvelo Martínez (Meicende, 1974) pasó muchos fines de semana de su época universitaria sirviendo mesas en un restaurante conocido del área metropolitana. Un sector en el que dice sentirse muy a gusto y al que no le importaría dedicarse de no haber sido arquitecto y ahora alcalde.
-¿Fue un alumno brillante?
-No. Me costó sacarme la carrera porque estudié y trabajé a la vez. Fui camarero en el Gaucho Díaz II.
-Así que ahora cualquiera podrá decir, el alcalde de Arteixo me sirvió a mí...
-[Se ríe] Sí, sí. Me gustaba mucho. Fui camarero de mesa durante trece meses. Hacía extras los fines de semana y lo que más me gustaba era el trato con los clientes, además conocías a mucha gente y era muy divertido.
-¿No le quedaba mucho tiempo para divertirse con los amigos?
-No. Salíamos después de trabajar a tomar algo pero volvíamos pronto porque a las diez de la mañana teníamos que estar de nuevo en el restaurante.
-Imagino que fue en una de esas salidas donde conquistó a la que ahora es su mujer...
-[Se ríe de forma tímida] No. No la conquisté así, fue poco a poco. Iba mucho al cine con ella.
-Ha elegido una cancha de baloncesto para sacarse la foto...
-Sí, claro. Con mi metro no»venta no podía jugar a otra cosa. Pero no fui pívot como cree la gente, sino alero. Mi juego consistía en hacer que el resto pudiese encestar. Jugué bastante en la época de cadete y en juveniles. Algo también en la universidad y después fui entrenador en los Escolapios pero lo tuve que dejar por falta de tiempo.
-¿De ahí le viene ese afán por hacer siempre reuniones en grupo en su despacho? Lo que se conoce como trabajo en equipo...
-Sí, bueno también viene mucho de mi profesión porque siempre tuve que trabajar con distintos equipos. Me gusta delegar y que cada uno sea responsable de sus departamentos.
-¿Le ha cambiado mucho la vida en estas últimas semanas?
-[Calvelo señala una pila de cartas que comenzó a abrir] Estos días son un poco locura porque atiendes los asuntos del día y casi no te da tiempo a más. La verdad es que no estoy habituado a estar tanto tiempo en el despacho. Soy más de moverme y estoy deseando poder hacerlo por Arteixo. Ahora tienes que aprender en quince días lo que habría que asimilar en un año.
-¿También le gustaba visitar las obras de sus proyectos?
-Sí, sí. Me gustaba ir a las obras, implicarme con el proceso constructivo. También fui encargado de obra. Allí tuve un jefe que me dijo. ?Para saber mandar hay que saber hacerlo?.
-¿Qué recuerdos guarda de su época universitaria?
-Los amigos. Siempre van a estar ahí. No tengo la menor duda. La política hace nuevos amigos pero los de antes están siempre. Eso es lo más importante. Los hecho de menos.
-¿Y cree que Arteixo puede llegar a ser bonito?
-Claro que sí, Arteixo lo tiene todo y las playas más bonitas de la comarca.
-¿Y Meicende?
-Como soy de allí, a mí me parece bonito.
-¿Cuáles son sus lugares preferidos?
-Por los niños voy mucho a la zona del centro cívico pero me encantan Sorrizo y la playa de Barrañán. Antes iba mucho. Y al puerto de Suevos, desde ahí me gusta ver las obras del puerto exterior.
-¿En su profesión se considera un artista?
-No, a mí me gusta más la parte técnica. Soy más pragmático y todo los que sean infraestructuras como puentes, trazados viarios o puertos. También me apasionan las viviendas unifamiliares porque puedes ver las diferentes formas de vivir que tiene la gente.
-¿Cómo se define?
-Me considero una persona cercana, seria, cariñosa y agradable con la gente. Firme en las decisiones, pero dialogante también. La verdad es que si creo que tengo la razón en algo lo intento llevar a cabo hasta el final pero con el paso del tiempo intento templar el carácter.
-¿Y cómo alcalde?
-Muy cercano. Me gustaría que la gente me siguiese llamando Carlos y no alcalde. Lo más importante es no cambiar los hábitos y la manera de ser porque en el momento que modificas tu forma de actuar, los sitios y la gente de siempre es cuando empiezas a no tener los pies en la tierra.
José Carlos Calvelo Martínez alcalde de Arteixo