Un taxista de perros

Javier Becerra
Javier becerra A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Antonio Nogueiro transporta mascotas con problemas de movilidad

25 may 2011 . Actualizado a las 11:35 h.

Antonio Nogueiro es paseador de perros. Sí, como los de Nueva York. Se le puede ver desde hace meses en Los Rosales, en la calle Barcelona, en el Obelisco.... Siempre con un montón de correas en la mano. Las de las mascotas que atiende y tiran de él. «Mucha gente porque no tiene tiempo por el trabajo, otra porque tiene niños, también la hay que está enferma, pero lo que está claro es que muchos necesitan que les saquen los perros de casa», explica riéndose.

Tras meterse en el negocio, vio un nuevo nicho de mercado: el transporte de los perros más mayores o enfermos en lo que él ha bautizado como el «taxi-can». Se trata de un remolque que acopla a su bicicleta, similar a los trasportines que mucha gente emplea para el traslado de animales. La diferencia es que el suyo va sobre ruedas.

«Hay perros que son muy mayores y no pueden andar. También hay otros que tengo que llevar al veterinario», comenta Nogueiro que no deja dudas: «Le sale mucho más barato y les resulta mucho más sencillo que se los lleve yo, que ir y pagar un taxi convencional».

La idea, que arrancó la semana pasada, ha empezado con éxito. Tanto, que Nogueiro busca ayudantes para el negocio: «Quiero ampliar porque para que un negocio funcione tienes que ofrecerle un servicio al cliente. Por eso necesito ayudantes. Yo a mis clientes no los puedo dejar desatendidos».

Además de particulares, Nogueiro trabaja para perreras y tiendas: «No puedes tener a un perro aislado en un escaparate todo el día como hacen en algunos establecimientos -sostiene-, un perro tiene que salir a pasear por lo menos una vez al día». Por ello cuenta, en su tabla de tarifas, con un precio especial para profesionales.

Tarifas con conciencia social

Antonio arrancó este proyecto al verse sin ingresos. Hace cuatro años acabó en el paro. «Pensé en eso y, como soy bastante barato, tengo ya un buen número de clientes», comenta, e indica que tienen en cuenta los ingresos del cliente. Por ejemplo, si este está enfermo, accidentado, no tiene ingresos o cuenta con unos inferiores a 400 euros, el servicio se hace de manera gratuita, aceptándose solo en el último caso una propina a voluntad.