La carballeira de Porzomillos se cae a trozos

toni silva oza dos ríos / la voz

A CORUÑA

Varios vecinos han dado la voz de alarma sobre el peligro que genera el desplome de grandes ramas en el lugar considerado principal punto de encuentro de esta parroquia de Oza dos Ríos.

19 abr 2011 . Actualizado a las 11:42 h.

La popular carballeira de Porzomillos está dando síntomas de enfermedad. Algunos vecinos, así como el portavoz socialista en el Concello, Francisco Manuel López Río, han dado la voz de alarma sobre el peligro que genera el desplome de grandes ramas en el lugar considerado principal punto de encuentro de esta parroquia de Oza dos Ríos.

Pero el especial valor de esta carballeira centenaria ralentiza los trámites para acometer la urgente poda. De hecho, el Ayuntamiento inició los trámites hace casi medio año, con una consulta a la Consellería de Medio Rural, al tiempo que está realizando un estudio, junto con dos empresas, para evaluar la posible plaga que pudieran sufrir este centenar de carballos. «A raíz de ese estudio sabremos si lo que conviene es una poda simple o una cirugía arbórea», señala María Naveira, técnico de Medio Ambiente del Concello de Oza dos Ríos. Pero el gobierno local también avisa de que la financiación del tratamiento arbóreo no será fácil. De hecho, ya han llamado a la puerta del GDR de As Mariñas en busca de ayuda económica. «Son muchos árboles y muy altos, pueden requerir actuaciones muy sofisticadas y eso cuesta dinero», añade María Naveira.

Al otro lado de la carretera se alzan varios sicomoros en el lugar donde en su día también abundaban los carballos. Su proximidad con la iglesia y el cruceiro también les salpica una zona de influencia, que el Ayuntamiento también quiere aprovechar para que la zona sea reconocida como Espacio Natural de Interese Local.

Desde 1807

La carballeira de Porzomillos viene datada documentalmente desde principios del siglo XIX, con una relación de robles aportado por cada vecino de la parroquia. En los años cincuenta de esa centuria, los residentes de Porzomillos remitieron una carta a la reina Isabel II para pedir que no se cortaran los árboles ya que generaban sombra en la popular Feira do Vinte (día del mes), cifra que ha dado nombre al lugar hasta hoy.