Un mar de desastres

R.?D. Seoane A CORUÑA/LA VOZ.

A CORUÑA CIUDAD

Desde principios del siglo pasado, el histórico de temporales arroja múltiples episodios de víctimas y destrozos. Los más dañinos, en enero de 1965 y marzo del 2008

11 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La relación de la ciudad con el mar no siempre ha sido bien avenida. La historia reciente, y la que no lo es tanto, está cuajada de episodios de castigo, en los que el temporal se cebó con la primera línea de playa, dejando a su paso un historial de destrozos y, también, víctimas.

En el rompeolas

Hace ya más de un siglo, pero existe constancia documental de que el 3 de febrero de 1904 un fuerte temporal dejó su huella en el rompeolas del Orzán, casi en la misma zona del último barrido del oleaje. En aquel entonces, el mar se llevó una quincena de enormes sillares de piedra del muro, construido con los restos de la antigua batería de artillería.

El mar llega a Juana de Vega

Fue, probablemente, el temporal con lugar propio en la memoria colectiva. El 20 de enero de 1965, el mar del Orzán cruzó la plaza de Pontevedra, anegó los accesos del instituto Eusebio da Guarda, cuyos soportales estaban en construcción, y llegó hasta Juana de Vega. Existen fotografías de aquella avalancha de mar que no solo atoró los registros del alcantarillado y mantuvo anegada la zona durante horas, sino que llevó la arena hasta los portales, arrancó parte de la Coraza, hizo nadar a los coches y abrió un boquete de la altura de tres hombres en el antiguo edificio de Cervigón, en la calle Juan Canalejo, cuyos maderos acabaron flotando en la playa junto a barriles de aceite arrastrados de un supermercado. Las predicciones meteorológicas habían advertido ya no solo de vientos huracanados y mar arbolado, sino de mar montañoso . Cuentan las crónicas que las olas superaron los 14 metros, aunque todavía no existía la boya de A Coruña para certificar la medición. Con todo, el vendaval no se quedó solo en destrozos. Murieron dos personas aquel día: David Suárez, al venírsele encima un muro en el Refugio de la Caridad, y Salvador Prego, arrastrado por el mar en la zona de San Roque de Afuera.

El paseo se estrena

El 31 de marzo de 1994, cuando el paseo marítimo todavía no había cumplido dos años, se inauguró el rosario de destrozos en la barandilla del Orzán por la fuerza del mar. Entonces, las olas batían de forma preferente en la zona situada frente al Hotel Riazor. Cayeron unos cien metros de la estructura, pero no hubo que lamentar víctimas. Fue la primera vez.

De nuevo, la balaustrada

El 21 de enero de 1996 ni siquiera la duna artificial instalada para tratar de frenar el empuje de la marea consiguió frenar el ataque del océano. Cayeron, en la misma zona que la primera vez, quince metros de la balaustrada y el Ayuntamiento valoró entonces construir una nueva escollera, elevar la cota del paseo o cambiar la barandilla.

Pie amputado en las Esclavas

Manuel Rodríguez fue el 18 de enero del 2005 el peor parado de los tres vapuleados por el temporal. En aquella ocasión, azotó sobre todo la zona de las Esclavas, donde el agua arrastró un banco de 900 kilos del paseo. El impacto le seccionó parte de un pie.

La ola gigante

El penúltimo episodio en el paseo sucedió el 10 de marzo del 2008, cuando golpeó la costa coruñesa la serie más elevada de olas jamás registrada en España. Veinte metros de altura alcanzó en cabo Vilán, 12 en el Orzán, donde se llevó dos tramos de barandilla, en las Catalinas y frente al hotel Riazor. Hubo tres heridos y graves destrozos, con toneladas de escombros también en la zona de las Esclavas.